Entre el éxito de The Walking Dead y la guía de supervivencia zombi de Max Brooks, los muertos vivientes han resucitado en las portadas de revistas y blogs de todo el planeta, despertándonos terror y fascinación a partes iguales.

Los zombies existen y están entre nosotros

Obviamente pertenece al terreno de la ciencia ficción, ¿o no? ¿Acaso hay algo de cierto en eso de la vida después de la muerte? Pues la verdad es que sí, pero no va a ser como os lo esperáis, afortunadamente.
Así que no, tu bisabuela no va a retornar de su tumba instándote a que te pongas una rebequita porque refresca por las noches.

La noche de los muertos vivientes, el clip Thriller de Michael Jackson, Buffy Cazavampiros… Muchas series, películas e incluso videoclips han logrado que nos hagamos una idea de cómo deberían ser los zombies.

A saber: en plena descomposición, con poca coordinación y una avidez voraz de alimentarte de tu cerebro, ¿verdad? Los zombies existen y están entre nosotros, pero distan mucho de ser así.

Imagen de un zombie. Vida Extra

Los zombies en la vida real

Sin ir más lejos, en la naturaleza encontramos parásitos y bacterias capaces de conseguir que su víctima pierda el control de sus movimientos y su voluntad. ¡Qué miedo!

Aunque más de la mitad de la flora del planeta es de tipo parasitario, son muy pocos los que cuentan con ese temible poder. Por lo general, se dedican a transmitir enfermedades a sus anfitriones, tan graves como la malaria o el dengue en humanos, o simples mordeduras y picaduras que no van más allá de la molestia. O que pueden derivar en algo tan grave como lo del chico que tenía un gusano en el ojo que acabó dejándolo ciego.

Así que, ¿qué parásitos han evolucionado tanto para manipular el comportamiento de su portador llegando incluso a inducirles al suicidio?

Nunca te habías sentido tan afortunado de no ser una hormiga

Quédate con su nombre: ophiocordyceps. Vale, tendrás que repetirlo varias veces hasta que lo memorices, pero quizás viendo este vídeo se grabe a fuego en tus retinas.

Este grupo de hongos se encuentra en Brasil y Tailandia. Sus esporas atacan la piel de las hormigas carpinteras que, una vez entran en contacto, en menos de 12 horas logran hacerse con el control de su cuerpo, obligándolas a abandonar su nido. ¿Su final? Acaban colgadas de la cabeza en la parte inferior de una hoja, agonizando durante horas…

Todo ha salido a pedir de boca del hongo, que crecerá en su cadáver, produciendo nuevas esporas listas para iniciar otros ataques mortíferos.

Estos malvados hongos no son una excepción. Seguimos nuestro repaso con la naturaleza zombie con los gusanos gordianos, también conocidos como gusanos de crin de caballo. Estos "simpáticos" gusanos habitan en el interior de los grillos el tiempo suficiente como para alterar sus enzimas cerebrales provocándoles la sensación de una sed insaciable.

Pero el grillo no sabrá gestionar bien la cantidad de agua a la que se expone y se ahogará. ¿Y qué es lo mejor que puedes hacer una vez has terminado con la vida de tu anfitrión? Pues irte a reproducirte con otros miembros de tu especie. Te lo dejamos en vídeo para que te deleites de tan macabro espectáculo:

Hormigas, grillos… bueno venga, vale. Al fin y al cabo son insectos, muy lejos de nuestra elevada condición de mamíferos, ¿verdad? Hemos dejado la mejor para el final, y es que también hay especies que logran provocar el comportamiento zombie en ratas. Y las ratas te pueden dar mucho asco, pero ya son mamíferos: si las usan en pruebas de laboratorio es precisamente porque son extrapolables al ser humano.

¿Quién le pone el cascabel al gato? La rata con toxoplasmosis

Si tienes mascota, seguro que has oído hablar del toxoplasma y la toxoplasmosis, que por cierto afecta a mamíferos como ratas, gatos y fetos humanos. Se trata de un protozoo parasitario que logra un curioso efecto en los roedores: ya no temen a los gatos.

De forma totalmente kamikaze, las ratas se quedan quietas, constituyendo un delicioso y sencillo manjar para los felinos. Y así es como el toxoplasma gondii asciende en la cadena trófica hasta lograr su objetivo de la reproducción dentro del gato.

Obviamente, no has ignorado el hecho de que el toxoplasma gondii ataca a los seres humanos, concretamente a los fetos y personas con un sistema inmunológico debilitado, como portadores de VIH. Aunque se están realizando numerosos estudios para cuantificar cómo es su efecto, la realidad es que pueden diferir bastante.

Como detallan en la web Medline Plus, hasta el 90% de los bebés infectados están asintomáticos al nacer. Habrá que esperar meses o años para detectar fiebre, ganglios linfáticos inflamados, ictericia, cabeza anormalmente grande o pequeña, erupción en la piel, moretones, anemia, bazo o hígado agrandados… O más graves aún como anomalías en el cerebro y el sistema nervioso, derivando en convulsiones, flacidez muscular, dificultad para alimentarse, pérdida auditiva, deficiencia mental o lesiones oculares en la retina.

En todo caso, en muchas ocasiones nuestro sistema inmunitario hace frente y no se desarrolla nada de esto, pero el riesgo es muy grande. Por ello se recomienda extremar las precauciones con gatos callejeros. Sí, sabemos que esto no tiene que ver con los zombies, pero piensa que todo ha comenzado con la rata dejándose devorar por el gato fruto de la toxoplasma gondii.