En el pasado, múltiples estudios mostraron que había una cierta correlación entre el uso del móvil y las probabilidades de sufrir cáncer. No obstante, un experimento llevado a cabo en los últimos meses podría defender lo contrario. Tal y como se puede leer en Phonearena, no debería por qué existir tal relación.

Las claves del nuevo estudio están relacionadas con el plazo de tiempo analizado. Durante un total de 2 años, un conjunto de ratones fue sometido a radiación durante unas 9 horas cada día. Tras todo este periplo de tiempo, descubrieron que la mayoría apenas había sufrido alteraciones en el cerebro tras la exposición.

Si se extrapolan los resultados al factor humano, se obtendría que apenas recibirían radiación como para poder desarrollar una tumoración consecuente por el uso de los terminales móviles. Más aún sabiendo que la inmensa mayoría de la población jamás pasará tanto tiempo recibiendo la radicación a través del dispositivo.

No obstante, este nuevo informe no es concluyente, por lo que hay que realizar una serie de pasos para evitar que la radiación esté, continuamente, sacudiendo nuestro organismo. Un buen ejemplo de ello podría ser dejar el móvil fuera de la habitación cuando vayamos a dormir.