Rainer Weiss, Barry Barish y Kip Thorne son los ganadores del premio Nobel de Física de 2017. Son los máximos artífices del hito logrado en la historia reciente de la humanidad: la captación de la primera onda gravitacional el pasado septiembre de 2015.

Las ondas gravitacionales fueron predichas por Albert Einstein hace 10 décadas, y la primera que ha sido observada deriva de un choque de dos agujeros negros ocurrido hace más de 1.300 millones de años.

Como bien apuntan desde El País, la detección de esta onda gravitacional ha sido posible gracias a LIGO, el detector en el que llevan años trabajando los investigadores. Ahora, los tres trabajan en la colaboración LIGO/VIRGO, de la que saldrán dos detectores para Estados Unidos y Europa.

Este descubrimiento nos permitirá entender mucho mejor lo que ocurre en el espacio, así como conocer más sobre lo que ha pasado, y lo que puede pasar.