La carga rápida es una de las características más destacadas que traía la última generación de la gama Galaxy S en la primera mitad del año. Sin embargo, un parche de seguridad estandarizado en noviembre ha provocado que muchas unidades hayan perdido esta condición, tal y como se puede leer en Android Authority.

En los últimos días, un gran número de poseedores del modelo más aventajado de la empresa, junto al Note 8, se ha quejado de la lentitud de carga. Acostumbrados a la potente innovación desarrollada por el fabricante, se ha generalizado malestar y, sobre todo, queja por carecer de tal opción.

Por el momento, Samsung se mantiene al margen. No ha querido ofrecer declaraciones ni mostrar preocupación por lo que ocurre a una parte de clientes premium de la compañía. Sin embargo, todo hace pensar que en las próximas semanas lanzarán una actualización que permita, de nuevo, utilizar esta cómoda ventaja de los S8 y S8+.