Desde que comenzó a operar en el mercado, Uber se ha encontrado enfrentamientos constantes con el colectivo del taxi. Las disputas han terminado en los tribunales y, ahora, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, el órgano más importante en material judicial en el Viejo Continente, ha dictado sentencia, afirmando que Uber no es una empresa de servicios digitales, sino más bien, una compañía de transportes.

Según se puede leer en el diario BBC, la resolución se basa en que la aplicación móvil, al fin y al cabo, desempeña la misma función que cualquier otra compañía de transporte, por lo que debe regularse del mismo modo que otros colectivos del sector.

Así pues, al menos en Europa, deberá estar sometida a los mismos requisitos y exigencias que se imponen a las asociaciones tradicionales que opera en el mercado desde hace décadas. Tal y como se puede leer en El Mundo, del extracto del dictamen se puede destacar lo siguiente:

Ha de considerarse que un servicio de intermediación como el controvertido (en referencia a uber), que tiene por objeto poner en contacto, mediante una aplicación para teléfonos inteligentes, a cambio de una remuneración, a conductores no profesionales que utilizan su propio vehículo con personas que desean efectuar un desplazamiento urbano, está indisociablemente vinculado a un servicio de transporte, y, por lo tanto, ha de calificarse de «servicio en el ámbito de los transportes», a efectos del Derecho de la Unión Europea.