Unos científicos del Perlmutter Cancer Center de la Universidad de Nueva York, han demostrado que la vitamina C es capaz evitar que las células madre de la leucemia se multipliquen, frenando su avance. Esto es gracias a una enzima llamada Tet metilcitosina dioxigenasa 2 (TET2).

Resulta que la enzima TET2 es capaz de producir células madre que no tienen una identidad ni función específica. Esto puede ser aprovechado para los pacientes con leucemia. Las primeras pruebas las han llevado a cabo con ratones. Por lo visto, la vitamina C "dice" a las células madre que maduren y mueran. A su vez, también consiguió parar las células del cáncer de leucemia que fueron trasplantadas de los pacientes humanos a los ratones.

Combinando la vitamina C con fármacos anticancerígenos los científicos han conseguido potenciar la eficacia del tratamiento. Esto ha hecho que sea más difícil que las células madre leucémicas se reproduzcan. Ahora están planeando varios estudios preclínicos adicionales.