Os confieso que, en las últimas semanas, paso demasiado tiempo libre frente al ordenador, tableta o teléfono móvil viendo un vídeo tras otro en la plataforma de Google. No estoy suscrito a demasiados canales, pero siempre acabo viendo vídeos recomendados por YouTube, con lo que, al final, mis horas se pasan entre animales, tecnología, baloncesto, humor, curiosidades, cocina y viajes. Y ahora, después de tanto vídeo, os voy a presentar un invento tan original como cómico.

Roomba, deja de gritar

Todo ha surgido a raíz de la publicación de un vídeo en el canal de Michael Reeves. Este joven adolescente de Estados Unidos utiliza la plataforma de vídeos para subir contenido relativo a tecnología, casi siempre ideada por él mismo, con un toque de humor bastante particular. En este caso, aplicando una lógica humana, ha querido demostrar qué sucedería si nuestros amigos robots, que limpian la casa por nosotros, pudiesen quejarse cada vez que se topan con una pared, puerta o la pata de una silla.

Dos añadidos generan un concepto nuevo en el mundo de los aspiradores robot

El concepto básico, al menos lo que yo he podido entender, es que dentro del aspirador el joven ha colocado una unidad Raspberry Pi junto con un altavoz Bluetooth, que será el que emita los sonidos cuando el sensor de colisión detecte algún objeto y choque contra el mismo. Yo, de ser tú, me vería el vídeo, porque no tiene desperdicio. Si la tecnología que ha incluído Michael ya es digna de elogio para alguien fuera del mundo de la electrónica, incluir distintas frases en forma de quejidos o gritos espeluznantes es la parte que haría que pagase más dinero por tenerlo por casa. Si tienes un mal día, espero contribuir a mejorarlo. Bueno, yo no, Roomba.