Durante los últimos tiempos, ir a trabajar a Goole y Apple se está tornando una misión de alto riesgo para los empleados de dos de las firmas más poderosas del planeta. Y es que los autobuses que llegan hasta los cuarteles de Mountain View y Cupertino están sufriendo ataques durante su ruta habitual.

Ventanas rotas a causa de objetos voladores, golpes contra la carrocería… una serie de incidentes que si bien aún no se han saldado con heridos, si que ponen en serio riesgo la integridad de los pasajeros al desviar la atención del conductor.

Aunque estos ataques se están investigando por las autoridades, la sospecha es que se hayan usado proyectiles de lo más variado: desde piedras hasta pistolas y rifles de pellets, lo que hace sospechar que no sea casual.

Art Montiel, portavoz de información pública sobre carreteras de California, ha confirmado los incidentes para The Guardian:

Hemos recibido varios avisos de buses charter atacados mientras conducían por la I-280, pero no sabemos qué ha causado el daño. No se descarta nada. Le ha tocado a Apple hoy, pero mañana podría ser Google o cualquier otra.

Pero, ¿de verdad le podría pasar a cualquier otra empresa californiana? Según Montiel, ninguna otra compañía ha sido atacada y los autobuses de Google son blancos, los de Apple son plateados y los de Facebook azules, haciéndolos inconfundibles a simple vista.

Como explican en Mashable, por el momento la única medida que están tomando los autobuses de Apple y Google es reestructurar las rutas, evitando el paso por la carretera I-280. Para Montiel, esta variación en las trayectorias no serán efectivas si es que alguien está atacando deliberadamente los charters de las tecnológicas.

Y eso parece, a juzgar por la evidente realidad: desde el viernes 12 de enero 5 buses de la compañía de la manzana mordida hayan sido atacados. Un número elevado para que sea una simple casualidad vandálica.

Autobús de Google con pancartas de protesta. The Guardian

Ataques a los buses de Google y Apple: ¿Simple vandalismo o guerrilla organizada?

No es la primera vez que los autobuses corporativos de las grandes tecnológicas de Silicon Valley han sido objeto de ataques. Ya en 2013 alguien rompió una ventanilla en el autobús de Google en Oakland, en pleno corazón de la bahía de San Francisco. Solo un año después, una manifestación de protestantes bloqueó su acceso y arrancó todos los banners y letreros de la gran G como señal de descontento.

Es una práctica habitual entre las tecnológicas el poner transporte privado que lleve a los trabajadores desde sus lugares de residencia a Silicon Valley, a más de 50 kilómetros al sur de la ciudad más próxima.

El sistema de transporte público ve afectado su servicio por los charters privados

Al parecer, esta medida está afectando directamente a la privatización del sistema de transporte de la área de la bahía, cuyos habitantes sufrirían la degradación de un servicio público en favor de autobuses privados con todo tipo de lujos que pueden operar libremente por la zona sin coste alguno para la infraestructura. Por ello, recientemente se ha implantado una tarifa de un dólar por bus y parada para los buses privados, una medida que resulta insuficiente para los protestantes al estimar que no mitigan el daño causado al tejido social.

Por ello desde los últimos meses los protestantes se están organizando, bloqueando autobuses, repartiendo flyers y cuentan con todas las papeletas para ser los que se encuentran detrás de estos ataques. El sentir popular es que los trabajadores de Google o Apple no son inocentes víctimas, sino que hacen oídos sordos a la pobreza de su alrededor en su burbuja de lujos y comodidad.

La vida más allá de lujo de Google y Apple es pobreza y miseria

Asimismo, estos autobuses se habrían convertido en un símbolo de la gentrificación de la zona. Y es que el sector tecnológico es directamente responsable de los altos precios de la vivienda, haciéndolas inaudibles para aquellas personas que no tienen salarios de seis cifras. Así, ni policías, dependientes o trabajadores del sector sanitario viven allí: no pueden permitírselo con sus sueldos.

Y con estos autobuses el asunto solo va a peor: gracias a ellos los trabajadores de las tecnológicas cuentan con facilidades para alejarse aún más, contribuyendo al aumento del precio de los inmuebles en toda la zona circundante.

Un estudio recientemente publicado por la Universidad de Berkeley demuestra que están en lo cierto: los alquileres alrededor de la zona de influencia de Google y sus autobuses es un 20% más alto que otras zonas. Además también confirma que de no existir estos autobuses, alrededor del 30-40% de los trabajadores tecnológicos vivirían más cerca de sus lugares de trabajo.

Con unas posiciones cada vez más alejadas del entendimiento, por el momento Apple no se ha pronunciado y Google ha tirado balones fuera al asegurar que los autobuses de su compañía alivian la densidad de tráfico y contaminación.