A menudo, la vida en las redes sociales se convierte en un juego de apariencias que no representan de forma fiel la realidad. Esto ha quedado de manifiesto en lo que respecta a Twitter tras el gran trabajo de investigación realizado por The New York Times.

Tener más seguidores se ha convertido en un camino para llegar a la popularidad

Tener más seguidores en las redes sociales como Instagram, Facebook o el propio Twitter es sinónimo de ser más popular o exitoso, aunque haya un trasfondo falso. Y es que no todos los millones de cuentas que siguen el perfil de un famoso son personas reales, ni mucho menos.

Te sorprenderá conocer cómo funciona el mercado negro de seguidores falsos en Twitter. Gracias a ese reportaje de investigación que mencionábamos recientemente, este mercado negro ha salido a la luz y ha puesto en el punto de mira a la empresa Devumi. ¿Cuál es la tarea de esta? ¿Es tan amplio ese mercado? ¿Quiénes son los famosos implicados?

La fábrica de seguidores

Así se titula el reportaje publicado hace unos días por The New York Times que ha dado la vuelta al mundo debido a la información comprometida que revela. Muchos famosos, entre los que se encuentran actores, políticos o deportistas, han quedado en evidencia al confirmarse que han tenido relación con la empresa Devumi para aumentar su número de seguidores en Twitter.

El funcionamiento de esta fábrica del mercado negro es sencillo y se aprovecha de perfiles que ya existen en la red. Este es el caso de Jessica Richly, una joven de Minnesota que utiliza Twitter para compartir sus fotos o charlar con sus amigos. Sin embargo, existe una cuenta con el mismo nombre que es muy diferente a ella.

Otra Jessica Richly, con misma y biografía, campa a sus anchas por la plataforma promocionando cuentas de inversiones inmobiliarias canadienses o una estación de radio en Ghana. ¿Ha cambiado radicalmente de gustos la Jessica Richly original o alguien le está suplantando la identidad?

Devumi es la empresa encargada de vender seguidores falsos en Twitter. Adity

Como ya imaginarás, la última opción es la correcta y es una situación que se repite con otros miles de usuarios en Twitter. Todas estas cuentas tienen un mismo origen y una misma dueña: Devumi, la empresa que se encuentra detrás de todo este mercado.

Cada uno de los usuarios falsos se ha convertido en una fuente de dinero que Devumi ha sabido aprovechar muy bien. ¿Cuánto ha ingresado la empresa estadounidense? ¿Cómo es el proceso de venta?

Seguidores de millones de dólares

Devumi puede estar contenta, ya que el mercado negro de seguidores falsos en Twitter no hace más que crecer. Esto se verá reflejado en sus cuentas probablemente, que ya han aumentado gracias a la confianza de decenas de personajes famosos.

Según reporta Infobae, esta empresa ha vendido hasta el momento más de 200 millones de seguidores falsos, mientras que cuenta con 3,5 millones de cuentas automatizadas. Esto significa que Devumi ha vendido en varias ocasiones cada seguidor falso a diferentes clientes.

Los seguidores falsos se han convertido en una nueva moneda de la influencia en las redes

De esos 3,5 millones de cuentas, más de 55.000 son de personas a las que Devumi ha robado la identidad para suplantarla. Aunque Twitter ha prohibido la venta de este tipo de cuentas, no ha tenido mucho éxito si tenemos en cuenta que el 15% de los usuarios son cuentas automatizadas.

¿Cuál es el fin de la venta? Muy fácil, los clientes de Devumi buscan incrementar el número de seguidores y ganar retuits de sus publicaciones, acción que también pueden comprar a dicha empresa. La situación durante la compra debe ser un poco extraña: "Ponme mil de retuits y un millón de seguidores falsos, por favor".

El mercado de esta empresa ha crecido enormemente en los últimos años y The New York Times cifra en más de 200.000 personas su clientela. Entre ellos se encuentran actores como John Leguizamo, empresarios como Michael Dell o Martha Lane Fox, integrante de la junta de Twitter, políticos e incluso deportista.

Pocos sectores del "famoseo" escapan de esta compra de cuentas automatizadas en Twitter. Además, Devumi también ofrece aumentar el número de visitas en YouTube, reproducciones en SoundCloud o recomendaciones en LinkedIn, incluso emplea estrategias para ayudar a políticos como el presidente de Ecuador, Lenin Moreno, según HispanTV. Lo que llamaríamos un negocio redondo.

Estos son algunos de los actores famosos que han comprado seguidores falsos. Twitter New York Times

El precio que cobra Devumi por seguidor no es fijo y varía dependiendo del comprador. Por ejemplo, el diario Times pagó en torno a 225 dólares por 25.000 seguidores, es decir, casi un centavo de dólar por cada uno de ellos. Es fácil imaginar cuántos millones de dólares ha podido ingresar la empresa si cobra esa cuota a cada uno de sus clientes.

De esos 25.000 seguidores que vendió a Times, los primeros 10.000 eran de identidades suplantadas, algo que promete la empresa a sus clientes. Si quieres reconocer las cuentas falsas, solo tienes que fijarte en que suelen seguir a miles de cuentas, mientras cuentan con pocos seguidores, o que tiene caracteres reemplazados, como una de ‘i’ minúscula a ‘ele’ minúscula.

Los implicados se defienden

Algunos de los principales protagonistas de esta interesante y reveladora historia ya se han defendido de las acusaciones. Las palabras más importantes son las de Devumi, empresa responsable de la venta de seguidores falsos.

"Las acusaciones son falsas y no tenemos conocimiento de ninguna de esas actividades", afirmó el fundador German Calas en unos correos con el periódico. Por otro lado, los famosos contactados por The New York Times han negado rotundamente esa supuesta compra para aumentar su popularidad en Twitter.

Otra de las voces implicadas en este tema es la de Twitter. ¿Tiene algo que decir la red social al respecto? Kristin Binns, una de sus portavoces, ha admitido que es difícil conocer quiénes son los responsables de una compra determinada. Además, ha aprovechado para remarcar la lucha de la plataforma contra este tipo de cuentas:

Seguimos luchando para responder a cualquier automatización maliciosa en nuestra plataforma, así como cuentas falsas o de spam.

Aunque Twitter diga que está trabajando, la realidad es diferente. Volvemos a remarcar que el 15% de las 48 millones de cuentas de la red social son automatizadas. Mientras se intenta solucionar este problema, Devumi sigue enriqueciéndose gracias a la confianza de los famosos que quieren aumentar su popularidad en las redes.