Últimamente son tantas las noticias acerca de la inteligencia artificial, mil y un artículos tecnológicos ya la incorporar en sus cerebros, que empieza a saturar su bendición como cura de todos los males de nuestro siglo. Sin embargo, un estudio realizado por la Universidad de Melbourne pone los puntos sobre las íes en este recurrente tema de actualidad.

Un espejo sesgado

Las bases sobre las que se asienta este trabajo, realizado por expertos en sistemas de información e ingenieros informáticos, el cuál puedes consultar a través de este enlace a su página web, son claras y concisas. La utilización del machine learning en espacios públicos puede ser una experiencia que provoque, entre otras posibilidades, valoraciones subjetivas y discriminaciones de todo tipo.

Este proyecto promueve la gestión ética de la IA

El artilugio, denominado Espejo Biométrico, es un interesante experimento que pretende, a simple vista, analizar distintos parámetros de la persona que se encuentra delante. Gracias a la inteligencia artificial, este espejo puede decirte datos básicos, como género, edad y etnia, además de otros más abiertos a la interpretación como tu estado emocional, tu amabilidad o el grado de responsabilidad que ve en ti.

Este ejemplo de producto, llevado a un espacio público, ha hecho preguntarse a los investigadores acerca de la necesidad de comenzar un debate en la sociedad sobre la utilización de la inteligencia artificial y qué límites no deben ser traspasados para lograr un mundo tecnológico más ético.

Al borde de una nueva era

Niels Wouters, uno de los referentes académicos a la hora de sacar adelante este proyecto, asegura que son muchos los problemas que han ido surgiendo a lo largo de las semanas. Desde errores de diferenciación por género, al sólo distinguir entre hombres y mujeres, hasta complicaciones a la hora de distinguir razas, ya que el espejo únicamente tiene cinco de ellas en su base de datos. Sin embargo, estos no son los problemas más graves a los que nos enfrentamos.

Tu rostro es la llave para el espejo biometrico. The University of Melbourne

El señor Wouters afirma que el espejo biométrico se creó para mostrar la parcialidad de los datos incorporados a las inteligencias artificiales. En declaraciones publicadas por el medio de comunicación online Digital Trends, Niels asegura que:

La discusión en torno a la IA está dirigida por teóricos de la ética, académicos y tecnólogos. Según esta tecnología vaya siendo desplegada en la sociedad, la gente necesitará darse cuenta qué es la inteligencia artificial, lo que puede hacer, cómo puede ir mal y si es el siguiente paso lógico en la evolución que queremos adoptar.