Cuando el río suena, agua lleva. Por eso, cuando oímos los constantes rumores de la compra de HTC por parte de Google, nos temimos "lo peor". Y es que, aunque con Google, HTC podría recuperar la senda del éxito, es una pena que una marca tan mítica e importante acabe así.

En todo caso, ya es oficial: el gigante Google ha comprado el corazón de HTC por unos 1.100 millones de dólares, aproximadamente unos 925 millones de euros o 20.000 millones de pesos mexicanos.

Rick Osterloh, el vicepresidente senior de hardware de Google, ha dado la noticia en el propio blog de la compañía, detallando que a partir de ahora sería el departamento de I+D de la conocida como ‘Powered by HTC’ el encargado de los smartphones Pixel.

Aunque aún no se ha hecho pública una fecha exacta para la materialización del acuerdo, probablemente será a principios de 2018 cuando más de 2.000 empleados de la tecnológica taiwanesa pasen a formar parte de las filas de Google.

Google y HTC: Juntos son más fuertes

De este modo, aunque Google contaría con una licencia no exclusiva para poder usar las propiedades intelectuales de HTC, estos también mantendrían su licencia de ‘smartphones’ para poder desarrollar nuevos dispositivos, como explica El Confidencial.

Google compra parte de HTC. The Verge

Como explica Osterloh en el post, durante sus casi dos años en Google, su misión ha sido crear los mejores productos hardware, pero con la esencia de Google. Así lanzaron la primera línea de productos el otoño pasado. Se refiere obviamente a los smartphone Pixel, Google Home, Google Wifi, Daydream View y Chromecast Ultra.

Se espera la presentación de la segunda generación el próximo 4 de octubre con el espectacular Google Pixel 2 en la cabeza de cartel y su hermano mayor el Pixel 2 XL.

HTC & Google: una historia de amor

Para encontrar la primera colaboración entre Google y HTC tenemos que remontarnos en el tiempo una década. De esa unión nació el primer smartphone Android de la historia, fabricado por HTC en 2008. Quizás no lo recuerdes, pero el HTC Dream o T-Mobile G1, fue el pionero del sistema operativo móvil más extendido del planeta.

Desde entonces, Google y HTC se han unido en numerosas ocasiones, saliendo de la comunión entre ambos hitos únicos en la historia tecnológica reciente. Algunos ejemplos son el Nexus One de 2010, la tablet Nexus 9 lanzada en 2014 y, cómo no, el Google Pixel presentado el año pasado.

Trasera del Google Pixel XL. Andro4All

Puede que Google sea un gigante tecnológico de referencia en muchas facetas, como los motores de búsqueda o el correo electrónico, por citar dos ejemplos. Pero en el caso de la fabricación de hardware, la experiencia y saber hacer de HTC es un intangible clave para el devenir de sus productos.

Sin ir más lejos, la constante variación de precios de los Nexus y la estrategia errante del Pixel evidencian que Google está muy verde, tanto en desarrollo de producto como en planes de acción para competir de tú a tú con marcas consolidadas como Samsung o Apple. Por ello, qué mejor que recurrir a un viejo aliado que ha sido capaz él solo de crear algunos de los dispositivos más bonitos y premium del mercado.

Además, tampoco podemos olvidar que HTC cuenta con un punto fuerte, con un increíble potencial por desarrollar: el de la realidad virtual a través de HTC Vive.

HTC: Crónica de una muerte anunciada

La de HTC es una historia curiosa. Tras lanzar el HTC Dream en 2008, los taiwaneses se presentaban como una alternativa sólida a un nuevo mercado que había marcado Apple con su iPhone en 2007. Samsung también se había sumado a la guerra, pero HTC contaba con un diseño exquisito y unos terminales potentes que lo hacían sinónimo de éxito.

Su descenso a los infiernos ha sido muy bien explicado por Andro4All. A modo de resumen, se trata de una miscelánea fruto de una coyuntura sectorial desfavorable, malas decisiones económicas, falta de innovación y muy poca pericia a la hora de diseñar su estrategia de precios, que han llevado a una marca de referencia al abismo. Las cifras no engañan:

Puede que HTC fuera una marca líder, pero con el paso del tiempo no supo anteponerse a la realidad. Mientras que otros fabricantes Android reducían sus precios para intentar lograr beneficios a través del volumen de ventas, HTC se empeñó en mantener unos precios sencillamente fuera de mercado.

Y no es que fabriquen malos terminales, de hecho sin ir más lejos su HTC U11 es un gran terminal, pero la reducción de su margen de maniobra por su delicada situación económica y los golpes maestros de otras marcas, hacían que mantener su estrategia de precios fuera algo terriblemente kamikaze.

Para muestra un botón: como detalla AndroidPit, Samsung tenía la exclusiva del procesador Snapdragon 835, con lo cual el HTC U11 no pudo sorprender presentándose antes que el Samsung Galaxy S8.

Así, este 2017 el panorama Android tenía a Samsung ofreciendo los terminales más bonitos, LG se diferenciaba del resto con una cámara gran angular, Xiaomi fideliza a sus clientes a través de una excelente relación calidad-precio, OnePlus tiene en su software su punto fuerte y HTC se desmarcaba con un brindis al sol: Edge Sense, una tecnología que integra sensores en los laterales que detectan agarre, tacto y presión para diversas funciones como disparar la cámara, acciones contextuales en apps, accesos directos, volumen…

Definitivamente el Edge Sense no iba a convencer a los usuarios para un desembolso de gama premium y con esa arriesgada innovación, HTC constataban su oscuro presente que ahora con Google puede volver a florecer, aunque sea detrás de las bambalinas.