El debate llegaba hace unos meses a Google cuando se descubrió que podría estar ayudando al Pentágono estadounidense en un proyecto con fines militares. Miles de empleados de la compañía rechazaron esa posición, firmando incluso una carta dirigida a Sundar Pichai para que la gran G abandonase el Proyecto Maven.

Ahora, a inicios de 2019, descubrimos que la carta tuvo inicialmente poca validez, ya que Google siguió trabajando en el programa con la contratación de microtrabajadores que realizaban pequeñas tareas a cambio de un salario mínimo. De esta forma, la polémica participación de Google en el Proyecto Maven vuelve a revivir con más fuerza aún.

Microtrabajadores para el Proyecto Maven

The Intercept ha informado de las prácticas que Google ha realizado respecto al Proyecto Maven, que pretende mejorar la identificación que hacen los drones. Según este medio, la compañía de Alphabet contrató a trabajadores para realizar pequeñas tareas con un salario de 1 dólar por hora.

Estas contrataciones las hizo a través de Figure Eight, una compañía de crowdsourcing que divide el trabajo entre miles de trabajadores para que las funciones a realizar sean minúsculas. Identificar objetos en imágenes similares a las de los CAPTCHA o realizar revisiones de productos eran algunas de las tareas que los empleados realizaban a cambio de 1 dólar a la hora.

Aunque muchos de ellos no lo sabían, lo que estaban haciendo realmente era ayudar a construir la Inteligencia Artificial en la que se fundamenta el Proyecto Maven. Así, cuando los trabajadores identificaban objetos en una imagen, lo que estaban haciendo era ayudar a la IA a diferenciar edificios, árboles y otros objetos.

Google ha contratado a microtrabajadores para entrenar a la IA del Proyecto Maven. Fortune

El objetivo principal de la Inteligencia Artificial es que pueda distinguir los objetos en los vídeos grabados desde los drones. Por ello, los microtrabajadores fueron los encargados de enseñar al algoritmo, aunque han recibido poco interés por realizar esta importante tarea.

Todo esto son datos proporcionados por The Intercept gracias a unos correos electrónicos que confirman que Google comenzó a etiquetar imágenes satelitales poco después de firmar su acuerdo con el Pentágono. Fue en octubre de 2017 cuando la compañía envió las imágenes en bruto a Figure Eight, la empresa con microtrabajadores, indicándole también cómo debía ser el etiquetado de las mismas.

Este trabajo tardó tan solo un mes en dar sus resultados, ya que los ingenieros crearon mejores líneas de trabajo para los empleados que realizaban las microtareas. Esta información vuelve a quedar en una situación comprometida a Google, que pasó el turno a Figure Eight cuando The Intercept quiso hacerle algunas preguntas sobre este tema.

Una situación comprometida para Google

El Proyecto Maven ha sido un dolor de cabeza para la gran G durante los últimos meses. El Departamento de Defensa de Estados Unidos le pidió colaboración para realizar un proyecto que lograse la creación de una Inteligencia Artificial que diferenciase a objetos y personas en los vídeos grabados por los drones.

Tras conocerse esta alianza, y cómo informó BBC, más de 3.000 empleados de Google le pidieron a Sundar Pichai que la compañía rompiese el acuerdo con el Pentágono porque esa IA iba a ser utilizada con fines militares. Sus palabras fueron las siguientes:

Creemos que Google no debería participar en el negocio de la guerra. Por ello, pedimos que se cancele el Proyecto Maven y que Google escriba, haga pública y ponga en vigor una política clara que establezca que ni Google ni sus contratistas construirán jamás tecnología de uso bélico.

La participación de Google en ese programa suponía un riesgo para la marca y jugarse la confianza que los usuarios habían puestos en ella, según los empleados que firmaron esa carta. Haciendo caso a esas reclamaciones, la compañía anunció el pasado junio que no renovaría el contrato con el Pentágono.

Muchos trabajadores se pusieron en pie de guerra para que Google abandonase el Proyecto Maven

Esa no renovación no significaba que Google dejase inmediatamente de trabajar en esa Inteligencia Artificial, ya que el contrato sigue en pie hasta marzo de este 2019. Así, la compañía seguirá sin respetar su lema "Don’t be evil" ("No seas malvado") hasta el próximo mes.

El final del contrato entre Google y el Departamento de Defensa supone una reducción importante de los ingresos de la primera. Supuestamente, ese acuerdo tenía un valor de 9 millones de dólares, aunque más tarde se descubrió que en realidad esa cifra se incrementaba hasta los 250 millones de dólares.

Google ya se ha comprometido a no seguir trabajando con el Pentágono, además de querer desvincular completamente a su Inteligencia Artificial con la industria militar. Una vez más, la lucha de los empleados ha servido para acabar con el comportamiento indebido de un gigante tecnológico.