Yo entiendo que aquellas personas que nunca han tenido la compañía de una mascota, crean que la relación que se puede establecer con un animal sea superficial. No me considero un tipo raro, pero te aseguro que defendería antes a mi perro que al 99% de las personas de este planeta, porque su capacidad para llegar a entendernos es asombrosa. Imagínate si, además, nuestros perros, gatos o cobayas tuviesen la capacidad de hablar, aunque fuese a través de un dispositivo inteligente. ¿Qué repercusiones tendría este acontecimiento para nosotros, los seres humanos?

La ciencia de la empatía

El estudio que me ha traído hasta la escritura de este artículo, basa sus fundamentos en el trabajo del científico Con Slobodchikoff. Este biólogo y experto en las relaciones con los animales ha servido de inspiración a los investigadores del estudio del que te hablaré posteriormente. Con, profesor de la Universidad de Arizona de Norte, se encuentra entre aquellos expertos en la interacción entre animales y seres humanos. De hecho, la frase que preside su página web es bien clara al respecto:

Combinando la ciencia con la empatía por todos los seres vivos.

Los perritos de la pradera se comunican entre sí ante posibles depredadores

Podemos visitar, en el siguiente enlace, su rincón de la propia universidad, donde destaca que su principal foco de estudio en la actualidad se encuentra en la comunicación entre animales, tomando como ejemplo, o sujetos de muestra, a los perritos de la pradera. A partir de aquí, una empresa ha decidido poner en uso las enseñanzas del profesor Slobodchikoff y poder conseguir la comunicación definitiva entre los animales y el ser humano, con la ayuda de la tecnología.

La lengua del zoo

En información que hemos podido encontrar en el medio de comunicación especializado en ciencia Muy Interesante, conocemos que existe una empresa, creada por científicos de la Universidad de Arizona del Norte, que busca desarrollar una tecnología que nos permita interactuar con otros animales. Dicha empresa se llama Zoolingua y a continuación te cuento todo lo que debes saber sobre ella.

¿La quimera de la traducción entre especies podrá realizarse?

Su principal apuesta, y objeto de estudio en la actualidad, es conseguir la comunicación con perros. Como bien indican en su propia página web, los encargados de llevar a buen puerto esta investigación señalan que, a través de la observación de la vocalización y el comportamiento de estos animales en distintos contextos, quieren conseguir decodificar y traducir al inglés los mismos. Todo ello, lógicamente, con la ayuda de la tecnología.

Esta última es la herramienta fundamental para lograr desentrañar ese misterio que lleva entre nosotros miles de años, al igual que estos animales de compañía. Para ello, los investigadores buscan descodificar, no sólo el ladrido del perro, sino otro tipo de comportamientos como expresiones faciales u otro tipo de acciones físicas. Si nuestro teléfono móvil detecta la canción que está sonando de fondo, ¿cuál es el impedimento que no nos permite entender el aullido de nuestro perro? Como bien indican en la página web de Zoolingua:

Imagina algo tan simple como apuntar tu teléfono móvil a tu perro y escuchar una traducción de lo que él o ella está intentado comunicarte.

¿Algún día podremos escuchar a nuestras mascotas? Unsplash
Existen investigadores que ven muy difícil esa unión de lenguajes

Sin embargo, por aportar una opinión completamente distinta, tenemos a la psicóloga Juliane Kaminski, proveniente de la Universidad de Portsmouth. Ella asegura, en declaraciones que hemos podido obtener del medio de comunicación digital Independent, que es poco probable que pueda existir un traductor entre nuestro lenguaje y el de los animales. La señorita Kaminski afirma:

No describiríamos las formas de comunicación de los perros como lenguaje, en el sentido científico. Ellos transmiten señales rudimentarias de lo que quieren y cómo se sienten en cada momento.

Sea de la manera que sea, aunque yo me inclino más sobre la opción de tener largas charlas con mi perro debatiendo si al final en Perdidos todos estaban muertos o no, aún existe mucho terreno por desarrollar tanto en el aspecto científico como en el tecnológico. De momento, habrá que seguir tirando de imaginación para saber si tu perro mueve el rabo porque está contento, porque tiene hambre o, simplemente, porque así son los perros.