Igual has probado comiendo nueces, pescado, escuchando música clásica, aprendiendo un idioma, ejercitando tu memoria… con el objetivo de mejorar la forma en la que trabaja tu cerebro. Ya sea para incrementar su agilidad mental o aumentar tu capacidad.

Suena un poco a Black Mirror y de hecho lo es, pero imagina que pudieras desarrollar habilidades mentales espectaculares que te permitiesen optimizar tu masa gris y además olvidar aquello que no te gusta a cambio de llenar tu cabeza de información útil y placentera.

Deja de imaginar cuestiones hipotéticas, porque Bryan Johnson ya se ha encargado de volverlas realidad a través de su startup llamada Kernel. ¿Cómo? ¿Que hace kernel exactamente? Hackeo cerebral, una tendencia que va a vivir un boom en los próximos 20 años, o eso cree su fundador, que ha invertido más de cien millones de dólares para hacer que suceda.

¿Quieres ser capaz de recordarlo todo? ¿Y de olvidarlo todo?

No es la primera vez que algún avance científico nos recuerda a la distópica serie británica, sin ir más lejos las cámaras integradas en las abejas, el combo reconocimiento facial combinado con las cámaras de seguridad ubicadas en espacios públicos o el Sistema Social de Crédito Chino, ya han logrado ponernos los pelos de punta.

Nos acercamos peligrosamente a convertirnos en humanoides. Big Think

Así es la empresa especializada en hackeo cerebral

Durante su última conferencia en el Web Summit de Lisboa, Johnson explicó cómo los investigadores en la materia desarrollarían las herramientas para hacerlo posible, como explica Big Think:

Por ejemplo, ¿cómo podría tener la memoria perfecta? ¿Podría borrar mis recuerdos? ¿Podría aumentar mi ratio de aprendizaje? Imagina un escenario donde yo dijera "quiero ser un cowboy en la América del siglo XIX" y alguien recrea esa experiencia mentalmente. Solo cogerlo y experimentarlo.

El objetivo actual de Kernel, que en palabras de Johnson es una compañía de inteligencia humana, es desarrollar tecnologías para tratar enfermedades neurológicas.

Su primer paso es crear un pequeño chip implantable denominado "neuroprostético", que ayudará a las personas que han padecido infartos cerebrales, conmociones o Alzheimer, del cual la Inteligencia Artificial ya ha demostrado ser capaz de detectarlo mucho antes que el personal sanitario.

Pero eso solo es el comienzo. Su meta final es continuar desarrollando el chip con el propósito de alcanzar mejoras cognitivas.

Queremos explorar nuestros límites humanos y para ello se requiere una nueva ola de tecnologías que puedan acceder, leer y escribir la herramienta más poderosa que tenemos, nuestro cerebro.

Está claro que suena fascinante y aterrador a partes iguales. Johnson es un visionario de algo que tarde o temprano será una realidad, pero no es el único.

El gurú tecnológico por excelencia del siglo XXI, el sudafricano Elon Musk, también está investigando una interfaz cerebro-ordenador a través de una empresa propia que quiere crear una red neural entre ambos, es decir, máquina y cerebro funcionando al mismo tiempo.

Musk está que no para. Además de hacer sus pinitos en el terreno de la Inteligencia Artificial, se encuentra inmerso en el desarrollo de su coche eléctrico Tesla, la colonización espacial y una nave capaz de llevarnos de una punta a otra del mundo en apenas una hora, la SpaceX.