Hace sólo unos días que Rolls-Royce ha demostrado una visión distinta y excitante de cómo la robótica se podrá utilizar para el mantenimiento del motor en un futuro no demasiado lejano. Para ello, Rolls-Royce se ha asociado con la Universidad de Nottingham y la Universidad de Harvard para plantear diferentes posibilidades como robots serpientes o nanorobots que pueden recorrer el interior de un motor.

Esta visión, que Rolls-Royce denomina IntelligentEngine, plantea una situación dónde el producto (motor) y el servicio que se presta para él, están totalmente conectados y se podrían considerar inseparables. De esta forma, el fabricante proporcionaría servicios como el de la inspección del motor sin necesidad de desmontarlo o sacarlo de un avión, incluso, si es necesario, realizar ciertas reparaciones. Esto, para una compañía aerea, es una reducción de costes importante ya que el tiempo en el que el avión se encuentra parado es mucho menor. En esta presentación se han visto cuatro posibilidades que os detallamos a continuación.

Robots SWARM

Esta es la primera de las soluciones presentadas por Rolls-Royce. Se tratan de robots en colaboración de unos 10 mm de diámetro, que se depositarían en el interior de un motor a través de una sonda de tipo "serpiente" y que realizarían una inspección visual de todo el motor, incluidas las áreas más difíciles. Estos robots estarían dotados de cámaras pequeñas y serían capaces de transmitir las imágenes a un centro de control para que un operador pueda visualizarlo. De esta forma, un operador o varios, podrían realizar una inspección visual del motor sin necesidad de quitarlo.

Y es que, los nanorobots, o microrobots, están cada vez más en boca de todos. Ya pudimos ver cómo Darpa los quería utilizar para emergencias, o cómo un robot insecto empieza a ser viable.

Robots INSPECT

Se trata de una red de monitores, que a modo de periscopios, estarían incorporados permanentemente en el motor y que permite inspeccionar partes del motor para detectar e informar de cualquier necesidad de mantenimiento. Estos monitores, del tamaño aproximado de un lápiz, estarían protegidos térmicamente para permitir soportar el calor extremo que se genera en un motor. Además permitirían una monitorización constante de los motores, que junto con la recopilación de todos los datos de motores generarían un big data que permitiría detectar problemas con antelación a que se produzca el problema en el motor.

Robots remotos

Se trataría de robots que permitirían un trabajo en el motor de forma remota. De esa forma, se intentaría evitar el tener que desplazar a ingenieros especializados para realizar ciertas reparaciones o sustitución de piezas de un motor. Y, al evitar estos desplazamientos, se revierte en una reducción de costes y en el tiempo de la reparación.

Por ejemplo: reparar las palas del compresor de un motor. Se trata de un trabajo de precisión, ya que es necesario utilizar láseres para la rectificación, por lo que debe realizarlo un ingeniero cualificado. Gracias a estos robots, puede haber un equipo local mucho menos cualificado que serviría de ayuda a un equipo cualificado que realizaría el trabajo en remoto.

Robots FLARE

Se tratan de robots de tipo serpientes que son lo suficientemente flexibles como para colarse y moverse dentro de un motor, de forma análoga a un endoscopio. De esta forma, por ejemplo, pueden colaborar con la reparación de parches de revestimientos de barrera térmica que hayan sido dañados.

Los servicios como arma diferenciadora

En el evento de presentación de Rolls-Royce, Richard Goodhead, Vicepresidente Senior de Marketing, dijo:

"Los avances que estamos logrando en robótica son un gran ejemplo de cómo damos vida a nuestra visión de IntelligentEngine. Al explorar cómo podemos usar el rápido progreso que estamos viendo en campos como la robótica y la digital, nos aseguramos de que Rolls-Royce continúe liderando la innovación en servicios, ofreciendo el mejor valor para nuestros clientes ".

De esta forma, el fabricante de motores quiere conseguir estar no sólo en la fabricación de un motor, sino estar en su vida útil. De esta forma, su tecnología será necesaria para mantener los motores que él mismo fabrica, y además, al reducir los tiempos y costes para el cliente, lo hace sumamente interesante para éste. Así, Rolls-Royce se asegura estar involucrado durante toda la vida útil de los motores que fabrica.

Eso sí, como el Dr. James Kell, Rolls-Royce, Especialista en Tecnología On-Wing, agregó:

"Si bien algunas de estas tecnologías, como los robots SWARM, aún están lejos de convertirse en una realidad habitual, otras, como el robot remoto, están siendo probados y comenzará a ser introducido en los próximos años. Tenemos una gran red de socios que respaldan nuestro trabajo en este campo y está claro que esta es un área con el potencial de revolucionar la forma en que pensamos sobre el mantenimiento del motor. "

Y como suele ser habitual, una vez que la tecnología esté desplegada y se convierta en habitual, comenzará a llegar a nuestro día a día, y es posible que pronto podremos ver cómo monitorizan nuestro motor del coche de forma remota, o en el taller utilizan pequeños robots para diagnosticar o reparar nuestro coche.