Internet se ha convertido en un auténtico quebradero de cabeza para la legislación, un reto en el que a veces no se tiene claro si emprender acciones legales contra la plataforma que lo permite o hacerlo contra los usuarios. Recientemente, vimos el caso de Logan Paul, al que YouTube le canceló los anuncios de su canal por hacer apología del maltrato animal e inducir a comer jabón, una estúpida tendencia que se ha vuelto viral.

La delgada línea entre una broma de mal gusto y un delito

Logan Paul no es el primero ni el último, porque parece que internet todo vale por la audiencia, pero no. El siguiente youtuber en tener que pasar por los juzgados es Count Dankula (a.k.a. Markus Meechan), que ha sido acusado de un crimen de odio por subir un vídeo del perro su novia siendo aleccionado para hacer el saludo nazi, el tristemente conocido Sieg Heily lo que es aun peor, responder ante la frase "gas the Jews", que traducida es "gasear a los judíos".

Markus Meechan es un chico de 30 años de North Lanarkshire (Escocia), que se hizo popular en 2016 cuando subió un vídeo a YouTube titulado "M8 yer dugs a Nazi", que en el argot escocés significa "mate, your dog is a Nazi", algo como "tío, tu perro es un nazi".

En el clip vemos al inocente Buddha alzando su pezuña cada vez que Meechan dice "Sieg Heil" y reaccionando cuando le preguntan si quiere gasear a los judíos. El vídeo continua con Meechan poniéndole vídeos de discursos del Führer al perro. Nada de gracia.

Cuando el vídeo alcanzo popularidad, Meechan fue arrestado y acusado de delito de odio a través de las redes. Él lo negó todo, alegando que lo que hacía era simplemente una broma hacia su novia y que no era antisemita, como leemos en NewsWeek.

El diario judío Jewish Chronicle se hace eco de las justificaciones de Markus Meechan:

No odio a los judíos y el vídeo era solo un poco de humor negro, una broma para fastidiar a mi novia y que hice para la gente que entiende mi sentido del humor, para que viera el vídeo

"Tío, tu perro es un nazi", un vídeo que puede salirle muy caro a su autor. Newsweek

Pero la broma le puede salir muy cara y según la legislación escocesa, podría terminar en prisión. Y es que tras la celebración del juicio, Meechan ha sido declarado culpable.

El sheriff Derek O’Carroll declaró durante el juicio lo siguiente:

El acusado sabía que el material era ofensivo y sabía por qué lo era. Sabía perfectamente que era terriblemente ofensivo para las personas judías.

Durante el juicio se pudieron escuchar testimonios de personas pertenecientes a la comunidad judía que perdieron a parte de sus familiares durante el holocausto que tuvo lugar durante la segunda guerra mundial hablando sobre el mal gusto de la broma por motivos obvios. Parece increíble que alguien pueda pensar que uno de los puntos más negros de la historia de la humanidad, que acabó con millones de vidas, sea objeto de risas.

Está claro que quien tiene boca se equivoca, pero perder tanto tiempo como para entrenar a un inocente perro que no tiene la culpa de nada para hacer eso y además subirlo en vídeo haciendo una parodia ha levantado ampollas entre la comunidad judía y la sociedad en general.

La defensa de Meechan pasa por apelar al derecho a la libertad de expresión en las redes sociales, que es lo que sostienen los sectores más conservadores de la política británica. Ya hemos visto otros casos en los que los peligrosos bulos de WhatsApp como los ataques contra determinadas personas, instituciones o colectivos han sido penados. Se trata de un tema de rabiosa actualidad que cada vez vemos con más frecuencia.

Sin ir más lejos, en España los casos de Cassandra Vera y sus bromas sobre Carrero Blanco en Twitter, por la que fue absuelta recientemente como podemos leer en El Confidencial o el rapero Valtònyc procesado por injurias contra la casa real española o enaltecimiento del terrorismo vuelven a poner el debate encima de la mesa: ¿Mal gusto o delito? ¿Hasta dónde llega la libertad de expresión?