La desconfianza hacia las redes sociales por parte de los usuarios no para de aumentar. Sospechar que estas compañías utilizan nuestros datos para algo no debido es algo que casi todos hacemos, pero ¿va el espionaje más allá? Esto es lo que sucede con Facebook.

Vivimos rodeados de dispositivos tecnológicos: ordenadores, smartphones, tablets, etc., que permiten una conexión nunca vista anteriormente. Lo positivo de este aspecto se camufla entre los inconvenientes, ya que estamos (demasiado) conectados con esas enormes compañías de la industria que todo lo controlan.

Hemos llegado a una situación en la que el mismo aspirador te espía, ya uno ni puede limpiar sin preocuparse. Ante esta creciente desconfianza, algunos fabricantes han optado por ofrecer máxima seguridad al usuario, como la empresa rusa que ha desarrollado un smartphone que ni el mejor hacker podrá espiar.

Facebook nos espía y estas son todas nuestras razones que pueden confirmarlo

Las sospechas de que nos espían detrás de la cámara del ordenador o utilizando el micro nos han afectado a todos. "¿Estarán observando la conversación que estoy manteniendo por Skype? Mejor cubro cámara y micro, por lo que pueda pasar".

Nadie se fía de lo que pueda pasar, por lo que es habitual ver cómo la gente opta por tapar ambos elementos de los dispositivos. El rey de la desconfianza es Facebook, que cuenta con más de 2.000 millones de usuarios al mes, según informó Expansión. Esta base de clientes le da acceso a unos datos personales incalculables, ¿qué puede hacer la compañía con toda esta información? Aquí surgen nuestras dudas.

¿Por qué todas las miradas apuntan a Facebook cuando se habla de espionaje? ¿Para qué emplea los datos de cada cuenta? ¿Consulta realmente lo que hacen los usuarios? Comprobemos si estamos en lo cierto o nos equivocamos al desconfiar de la red social.

Por qué creemos que Facebook nos espía

La creencia de que Facebook está cotilleando nuestras conversaciones ha ido creciendo con los años y es algo extendido ya entre muchos usuarios. La verdad es que esta red social nunca ha hecho alarde de proteger la privacidad de sus usuarios, como ya pudimos confirmar cuando empezó a cruzar datos con WhatsApp, como informó Xombit.

Son muchos los usuarios que desconfían de la seguridad proporcionada por Facebook. El Heraldo

La unión Facebook-WhatsApp no es nada positiva, y provoca que nos echemos a temblar al pensar qué podría hacer la compañía con tal cantidad de información valiosa. Además, algunos expertos informáticos como Chema Alonso en Un informático en el lado del mal han podido demostrar ya cómo Facebook espía esas conversaciones tan interesantes que mantienes en WhatsApp.

Dejando a un lado a los expertos, muchos usuarios han denunciado espionaje por parte de Facebook. Un ejemplo muy claro es el del músico Bipul Lama, que quiso comprobar de primera mano si era observado. Para ello, se dedicó a hablar solo sobre las barritas Kit Kat. ¿Qué pasó a continuación?

Según el testimonio del propio Lama, al día siguiente de realizar esa práctica, todo lo que le mostraba Facebook eran anuncios sobre Kit Kat. Esto le permitió tener su propia teoría sobre el funcionamiento: "Escucha palabras clave: si dices una palabra suficientes veces, el algoritmo capta esas palabras y establece anuncios dirigidos".

Bipul Lama recurrió a Twitter para contar toda su experiencia y sus dudas respecto a Facebook, sospechas que no solo tiene él. Otros ejemplos son narrados por usuarios que están comiendo cierto producto y, voilà, les sale la publicidad del mismo.

La razón desaparece cuando hablamos de espionaje

Como ves, el sentimiento de ser observados es algo común, no solo nos pasa a nosotros. La compañía de Mark Zuckerberg es consciente de todas las habladurías y, en junio de 2016, desmintió rotundamente que utilizara los micrófonos de sus usuarios para adaptar la publicidad o las noticias.

Aunque tal información esté desmentida, nosotros seguimos haciendo nuestras propias cábalas. Somos víctimas y así lo creemos. Sobre este pensamiento recoge Mashable las declaraciones de Shyam Sundar, experto en los efectos sociales y psicológicos de la comunicación online:

En su pensamiento acerca de este tipo de problemas de privacidad en línea, la gente confía en atajos mentales o pequeñas reglas. Debido a que somos bombardeados con mucha información, tendemos a no gastar tiempo pensando en por qué nuestra información personal terminó ahí, primero tendemos a estar enojados con el servicio o a avergonzarnos. Entonces aplicamos algún tipo de atajo mental como, ‘Si voy a este sitio, va a terminar por avergonzarme’.

La mente nos juega una mala pasada y tendemos a pensar que estamos siendo víctimas de unas prácticas ilegales que quieren emplear mal nuestros datos personales. Sin embargo, renunciamos a centrarnos por qué Facebook cuenta realmente con esa información.

Facebook debe actuar ya si quiere asegurar la confianza de sus miles de millones de usuarios

La paranoia se adueña de nosotros cuando vemos un anuncio de algo de lo que estábamos hablando hace nada con un amigo, pero ignoramos cuando esto no sucede, que suele ser en la mayoría de las ocasiones. Es así, solo nos fijamos cuando la publicidad es inquietante.

Además, a menudo olvidamos que nuestras búsquedas en líneas suelen orientar el tipo de anuncios que luego sufriremos. Esto es muy común en Google, que gana millones de dólares negociando con tus datos personales. No esperes más y descubre todos los detalles que necesitas para proteger tu privacidad.

La poca transparencia que Facebook muestra a la hora de hablar de su comportamiento aumenta el estado de psicosis de sus usuarios, incluso nosotros. Así lo especifican las palabras del experto en tecnología emergente Ryan Calo, que explica muy bien a Mashable de dónde nace parte de la desconfianza:

Las empresas están estudiando a los usuarios de cerca. No hay transparencia en ese proceso, por lo que asumen que otras correlaciones -que son en realidad coincidencias- son parte de eso.

El crecimiento de las sospechas de espionaje en contra de Facebook es imparable y solo imaginamos una solución. La compañía debe ponerse ya a manos a la obra para solucionar sus graves problemas de transparencia y explicar a sus 2.000 millones de usuarios para qué utiliza sus datos.