El ser humano es un amalgama de sentimientos y pensamientos. Nadie está libre de pasar por épocas más oscuras y, a su vez, nadie las pasa durante toda una vida. La montaña rusa que habitualmente experimentamos es, simplemente, el reflejo de una sociedad donde los valores y la ética cambian al ritmo de la civilización.

Hoy quería traer un tema delicado a Urban Tecno y, de paso, indagar un poco en la mente de aquellos líderes que someten a su voluntad a débiles y desafortunados seguidores. Si eres fanático de American Horror Story, y estás viendo su séptima temporada, este artículo te servirá de repaso de la misma. Si no la viste aún, espérate a leer las siguientes líneas y, después, comienza a ver una de las series de la década.

Sectas y predisposición de la mente

Imagino que habrá miles de estudios al respecto. Después de leer sobre los casos que más adelante te enseñaré, creo haber podido distinguir varios factores necesarios para que una persona, su parte más espiritual quizás, se vuelva contra sí misma y claudique en busca de algo a lo que agarrase.

Una de las primeras razones por las que alguien se podría unir a un grupo sectario es una etapa de depresión, de falta de confianza en uno mismo. No estoy hablando de un estado de tristeza, sino de una falta de estímulos necesarios para continuar con la rutina diaria. A esto habría que unirle la soledad. De hecho, uno de los grandes ganchos de las sectas es ofrecer al incauto o incauta la posibilidad de formar parte de un grupo y sentirse querido.

La falta de valores o de un referente que guié la vida es otra de las razones por las que una persona se puede llegar a unir a un culto. Muchas veces los grupos de amigos, la familia, pertenecer a un equipo deportivo o, un ejemplo mucho más simple, formar parte de un equipo de trabajo, nos motivan y nos dan motivos por los que seguir adelante. La falta de estas relaciones puede llevar a la anexión a un grupo que, para enganchar rápidamente, promete compresión y un horizonte lleno de esperanza.

La depresión y la soledad son una combinación demasiado tentadora para las sectas

En principio, nadie está libre de caer en las pegajosas redes de una secta, aunque sí es verdad que ciertos grupos de población son más propensos a entrar en las mismas. Estamos hablando, por ejemplo, de las personas más jóvenes, como bien comentan en la página web de Siquia, quienes no tiene aún su personalidad completamente desarrollada.

La promesa de una visita extraterrestre

Esta última temporada de American Horror Story nos propone, aparte de una historia de ficción perfectamente hilada y macabra, una dosis de historia de las más terribles sectas y sus pérfidos líderes. Estoy seguro que algún ejemplo te sonará, pero quizás otros casos no los hayas oído nunca. ¿Comenzamos el recorrido de los líderes supremos y sus fieles seguidores?

La secta Heaven’s Gate, sobre la cual la revista Rolling Stone dedica un especial, fue una de esas denominadas sectas OVNI. El motivo es que su predicamento principal, sobre el que giraba su existencia, era la continua alusión a extraterrestres. De hecho, el culto se basaba en la famosa Teoría de los Antiguos Astronautas, muy bien explicada en Vix, esa que dice que la vida humana en la Tierra fue traída por seres de otro planeta, como quien planta una semilla en una maceta.

Su líder, Marshall Applewhite, consiguió llevar a cabo un suicido colectivo en el año 1997. Antes de ese terrible acto, todos los varones de la secta fueron castrados. Después, el 26 de marzo de 1997, en Rancho Santa Fe, una ciudad de California, 39 cadáveres fueron encontrados. ¿La causa de la muerte? Una mezcla de vodka, zumo de manzana y fenobarbital, un barbitúrico que fue su sentencia de muerte. De esta manera, según palabras del líder, sus almas se reunirían en una nave espacial que se encontraba oculta tras un cometa.

La masacre de Waco

Una de las sectas más conocidas, con un desenlace por todos sabido, era la secta de los Davidianos Adventistas del Séptimo Día, más conocidos como los Davidianos. El nombre viene impuesto por el líder de turno, en este caso un tipo llamado David Koresh. Digamos que son una escisión más radical de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, una facción del cristianismo que promulga un futuro regreso de Jesús.

Casi dos meses de asedio tuvieron su final con decenas de muertos, incluido el líder de la secta

Su punto final fue una terrible masacre que ha condenado al pueblo de Waco a vivir bajo el paraguas de la sangría ocasionada aquel 19 de abril de 1993. Una redada semanas atrás, el 28 de febrero, en busca de armamento ilegal acabó con la vida de cuatro agentes y cinco miembros de la secta. Sin embargo, no fue hasta abril cuando cerca de 80 personas, no se tiene clara la cifra, incluido el líder, murieron abrasados por las llamas.

El mayor suicidio colectivo de la historia

Poca gente pensaría que, una vez entrados en el año 1978, éste se iba a convertir en el año en que tendría lugar el mayor suicidio colectivo de la historia. Jim Jones, el jefe de la secta El Templo del Pueblo, condujo a sus miembros a un viaje sin retorno. Desde la soleada y civilizada California hasta la inhóspita Jonestown, en la Guayana, un pequeño país de América del Sur. Este personaje consiguió un hito bochornoso que aún perdura en lo más profundo del ser humano.

Este es Jim Jones, lider de la secta El Templo del Pueblo. BBC

El 18 de noviembre de 1978, en la localidad anteriormente mencionada, Jim Jones y todos sus seguidores decidieron poner fin a su vida. ¿Cuál fue el método elegido? Al igual que la secta Heaven’s Gate, la mayor parte de los suicidas tomaron una dosis letal de cianuro, como detalla el medio de comunicación BBC, mientras que unos pocos asesinaron al resto de integrantes, entre los que se encontraba, por ejemplo, un congresista de Estados Unidos. Para algunos supervivientes, de todas maneras, lo sucedido entonces no fue un suicidio colectivo, sino un genocidio en toda regla.

Este artículo pretende hacer entender una oscura realidad

A pesar de que el tema del artículo resulte bastante tenebroso y oscuro, creo que está en nuestro interior el evitar caer en las peligrosas redes de desalmados que, a costa del sufrimiento ajeno, se lucran tanto económicamente como espiritualmente. Estas líneas pretenden ser una manera de abrir los ojos ante un realidad presente en nuestros días y que, con la ayuda necesaria, debería ser erradicada.