Así son los "patos demonio de la muerte", una especie que se ha ganado a pulso su aterrador apodo
La especie habitó Australia hace miles de años y ahora hemos encontrado más evidencias de su existencia.

El paso del ser humano por el planeta Tierra es tan efímero como larga es la historia de nuestro rincón del universo. A pesar de que creamos que hemos visto todo tipo de animales y plantas, la existencia de otras especies hace miles de años nos hace plantearnos cómo los primeros homínidos convivieron con animales que hoy en día sembrarían el terror entre nuestros semejantes. Los dinosaurios se extinguieron hace millones de años, recientemente se ha descubierto un trozo del meteorito que pudo causar su extinción, pero aún podemos ver su rastro entre nosotros, tal y como hemos descubierto un misterioso huevo que ha tenido en vilo a la comunidad científica.
Patos gigantes que se creían carnívoros y con huevos del tamaño de un melón cantalupo
Las aves primigenias no tienen nada que ver con los animales que conocemos en la actualidad y sino que se lo pregunten a los investigadores que han publicado en PNAS un documento que analizaba una controvertida cáscara de huevo. Finalmente, se ha podido llegar a la conclusión de que éste pertenecía al Genyornis newtoni, conocido popularmente como el pato demonio de la muerte. Este apodo fue concedido debido a su aspecto amenazador, con un pico gigante y un cuerpo que podía superar los dos metros de altura y alcanzar los 240 kilogramos de peso.
La investigación ha conseguido demostrar, no sólo que los huevos encontrados en Australia pertenecían a esta especie, sino que éstos eran consumidos por los homínidos que poblaban la zona donde fueron hallados, hace más de 50.000 años. Los huevos de los patos demonio de la muerte tenían un peso 20 veces superior al de un huevo de gallina y ha podido ser identificados a través del proyecto B10K, que pretende 'generar un borrador representativo de las secuencias del genoma de todas las especies de pájaros extintos'. Matthew Collins, coautor del estudio, asegura que:
Estamos emocionados de haber realizado un estudio interdisciplinar en el que hemos utilizado el análisis de secuencias de proteínas para arrojar luz sobre la evolución animal.
El estudio demuestra cómo los humanos ya interactuaban con su entorno y cómo dicha interacción pudo causar una disminución realmente importante de aquellas especies de animales que ponen huevos como método de reproducción. ¿No seremos nosotros los culpables de que no existan aterradores pájaros de más de dos metros en la faz de la Tierra, verdad? Por suerte, la ciencia nos ayuda a comprender el mundo que nos rodea, a pesar de haber cambiado tanto en los últimos 50.000 años.