Estamos en pleno siglo XXI, pero aún existen personas que tienen la fuerte convicción para defender aquellos trabajos artesanales que dieron fama a sus lugares de nacimiento. El País Vasco, cuna de intrépidos navegantes y exploradores, contaba hace siglos con una industria naviera excepcional. De hecho, los viajes realizados por el Atlántico en busca de grandes cetáceos han pasado de boca en boca a través de las generaciones.

El ballenero San Juan volverá a surcar el Atlántico

Es ahora, en concreto desde el año 2016, cuando una empresa ha querido honrar esta cultura marítima, y en conjunción con la capitalidad europea de San Sebastián en dicho año, para dar vida de nuevo al mítico buque que hace siglos salió del puerto de Pasaia rumbo a las nuevas tierras recientemente descubiertas. ¿Quieres embarcarte en la construcción del nuevo San Juan?

Una historia de madera y ballenas

Corría el año 1565 cuando un ballenero procedente del País Vasco, un lugar reconocido en el mundo de las naves y los timones de la época, se hundía cerca de la costa de Canadá, más concretamente en Red Bay. El buque, abandonado durante siglos en las gélidas aguas del Atlántico, aguardó su oportunidad de volver a resurgir hasta casi finales del siglo XX.

Construcción de la quilla en el siglo XVI. Albaola
A finales de los 70 el San Juan fue descubierto

Fue en el año 1978, en información que podemos encontrar en la página web de la empresa responsable de la construcción del nuevo buque, cuando un equipo de arqueólogos de Parks Canada encuentran los primeros atisbos del San Juan. Tras años de investigación, el descubrimiento se encuentra nombrado como Patrimonio Cultural Subacuático de la UNESCO.

Búsqueda bajo el mar

La labor del equipo de investigación fue realmente formidable. El avistamiento del pecio del navío, que es simplemente como se denomina a los restos más visibles del mismo, entre un amasijo de rocas y tierra fue el inicio de uno de los descubrimientos marítimos más importantes de la historia. Además, para sorpresa de los arqueólogos, la madera se encontraba perfectamente conservada para su estudio.

La temperatura fue uno de los enemigos de la investigación

Albaola, la denominada Factoría Marítima Vasca, nos cuenta en un apartado de su página web, cómo fue desarrollándose la investigación. Uno de los aspectos más complicados del proceso fue soportar las bajas temperaturas de la zona. De hecho, para poder sumergirse en las gélidas aguas de la costa canadiense, los buzos necesitaban un equipo especial que les iba suministrando agua caliente y, de esta manera, evitar el frío.

Inspección del navío en las frías agua canadienses. Albaola

Toda la investigación duró, aproximadamente, 30 años. Durante esas tres décadas fueron subiendo a la superficie todas las piezas del barco, de una en una, para ser estudiadas, catalogadas y examinadas. Además, otras embarcaciones fueron encontradas en la zona, con lo que, finalmente en el año 2013, todo el conjunto arqueológico del área de Red Bay fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Construyendo el pasado

Bajo el patrocinio de la UNESCO, la compañía Albaola se encarga de volver a construir el ballenero más famoso de Pasaia. Gracias a toda la información recabada por el equipo de arqueólogos y la colaboración de ingenieros navales, los planos de construcción del buque se convirtieron en realidad.

Antes de elegir los árboles adecuados, en este caso se ha utilizado madera de roble, había que representar a escala 1:1 cada una de las piezas del barco. Una vez talados alrededor de 200 árboles, se comenzó el laborioso proceso de construcción en las gigantescas salas de la empresa. Lo primero, como en cualquier barco que vaya a ser ergido es fabricar la quilla, que es la pieza que sostendrá el resto de la estructura. Esta será la columna vertebral del San Juan.

Elección de los robles para las piezas del barco. Albaola

Hasta la actualidad se ha construido el espejo de popa, que es la zona delantera del barco donde se asienta el timón y que debe aguantar la bravura del mar, y la roda, unida a la quilla. Después vinieron las cuadernas centrales, que compondrían el esqueleto de la nave. Más tarde los genoles y ligazones unieron la estructura del barco. En la actualidad, los carpinteros están construyendo la cubierta inferior, de hecho, puedes ver este proceso de fabricación en vivo si acudes a una de las visitas guiadas.

Es tan complicado entender el pasado de un pueblo que, seguramente, ésta sea la mejor manera de comprenderlo. Realizando la misma labor que siglos atrás otras personas, de la misma localidad, hicieron posible. Estamos deseando ver pronto al ballenero San Juan rozar las olas del mar en busca de educar al resto de puertos en el respeto por la cultura, las tradiciones y los oficios inmortales.