A pesar de que compañías como Tesla están haciendo un gran trabajo tanto para desarrollar métodos de almacenamiento de energía limpia, generarla es aún un poco complicado; y mucho más es realizar la inversión necesaria para dar el paso. Por ello, aún no han llegado los coches eléctricos a muchos garajes (y, de hecho, aún teniendo un coche eléctrico, generaremos la misma o más contaminación a no ser que nuestro suministro eléctrico sea limpio), por lo que debemos seguir mejorando tanto nuestros combustibles fósiles como sus métodos de fabricación.

Pero, hasta que en el futuro la tecnología eléctrica para los coches sea posible, se están buscando otras soluciones para reducir las emisiones de CO2 en los motores de combustión. Pero no solo podría usarse en los vehículos, sino también en la industria de la energía.

A pesar de que el cambio verde real es el cambio por las energías limpias, esto no es posible en el corto plazo: debemos buscar soluciones que reduzcan las emisiones ya

En concreto, se ha desarrollado un catalizador capaz de reducir las emisiones de CO2 en las refinerías en un 28%. Un catalizador es un componente de un combustible capaz de aumentar la velocidad de una reacción química. Este catalizador se añadiría al crudo a la hora de refinarlo, siendo capaces de generar combustibles fósiles con un proceso casi un tercio más limpio.

Según los investigadores de la Universidad de Sydney que han llevado a cabo este estudio, este catalizador de sílice-alúmina amorfo presenta una acidez más fuerte que cualquier otro material fabricado con sílice-alúmina anteriormente. Este tipo de materiales se encuentran entre los ácidos más comunes usados para catalizadores eficientes y respetuosos con el medio ambiente.

Este nuevo catalizador puede reducir significativamente la cantidad de CO 2 emitido por las refinerías de petróleo, lo que tiene el potencial de hacer que la industria de los combustibles fósiles sea mucho más ecológica y limpia

Un catalizador de alúminas de sílice para reducir un 28% las emisiones de CO2 al refinar petróleo

En realidad, este catalizador no provoca que nuestro coche genere menos CO2 a la hora de quemar combustible. Al contrario, lo que hace es que, a la hora de refinar crudo para ser convertido en combustibles fósiles, se genere menos cantidad de CO2. Por detrás de las centrales eléctricas, las refinerías de crudo son las industrias más contaminantes. En torno al 20 y el 30% del crudo es desperdiciado en el proceso.

La cantidad de de CO2 salvado a la atmósfera en caso de que las indsutrias refineras adopten este nuevo catalizador sería tan grande como dos veces la cantidad de generada por el crudo consumido en Australia, el equivalente a más de unos 2 millones de barriles de petróleo diarios.

La energía renovable es importante para lograr un suministro de energía más sostenible, pero la realidad es que seguiremos dependiendo de los combustibles fósiles en el futuro previsible. Por lo tanto, debemos hacer todo lo posible para que esta industria sea más eficiente y reducir su huella de carbono mientras hacemos la transición a fuentes de energía renovables

Ahora, tras el descubrimiento de este catalizador, el gran reto consiste en poder fabricarlo en masa, un paos importantísimo para la adopción de métodos de refinado que consuman menos crudo, y que por lo tanto generen menos CO2 a la atmósfera. Como vemos, la fabricación de motores más eficientes y menos contaminantes no es el único método para que la industria del automóvil genere menos CO2. De hecho, el CO2 generado en las refinerías supone un cantidad muy importante.

Las refinerías son centros en los que se convierte el crudo de petróleo en diferentes químicos: gases como butano o propano, naftas (con lo que se realiza la gasolina), queroseno (que, tras añadir aditivos, se usa como combustible en los aviones), gasóleo (para producir diésel), fuelóleos (usados en calderas) y asfaltos. Las refinerías usan procesos químicos para convertir el crudo en estos materiales, principalmente mediante el calentamiento del crudo hasta temperaturas muy altas.

Columna de fraccionamiento: cómo se refina el crudo | Infografía de Repsol

Literalmente el crudo se destila a temperaturas de en torno a 370 grados centígrados. Se usa una columna de fraccionamiento, gracias a la cual podemos dividir los gases del crudo según sean más o menos pesados. En la parte superior de la torre conseguimos los gases con menor peso molecular, y en la parte inferior aquellos con un peso molecular más pesado. Este proceso se realiza dos veces, realizando lo que se conoce como destilación atmosférica, y la segunda destilación al vacío, en la que se llegan hasta los 420 grados centígrados.

Se calcula que, en 2014, para cada millón de toneladas de crudo procesado en una refinería, se generan entre 20 y 80 000 toneladas de CO2, además de entre 60 y 700 toneladas de óxidos de nitrógeno, y otros muchos gases de efecto invernadero. La cantidad de estos gases emitidos a la atmósfera es bestial, por lo que debemos reducir de manera urgente.