En la cultura popular tenemos el mal gusto de emplear una serie de enfermedades con demasiada ligereza. Sirva como ejemplo la depresión, autismo, los trastornos obsesivos compulsivos, Alzheimer, ansiedad… unos trastornos muy serios que nos autodiagnosticamos a la primera de cambio sin ser conscientes de su gravedad real, o que simplemente decimos sin pensarlo demasiado.

Una de ellas sería la dislexia. Sí, te puede parecer gracioso lo de "que panda el cúnico" pero en realidad, la dislexia es un trastorno que aunque ha salido a la palestra durante la última década, se ha llevado muchas carreras académicas por el camino.

¿Cuántas veces habremos oído a gente decir que no servía para estudiar porque se le daba mal leer o escribir? En muchos casos, era una dislexia no diagnosticada, como explican en Understood.

La causa de la dislexia no está en el cerebro sino en los ojos

Afortunadamente, cada vez más somos conscientes de este tipo de trastornos y se detectan a tiempo gracias a la labor observadora de padres y educadores. Pero la dislexia es una gran desconocida de la cual se sabía muy poco hasta la fecha.

La dislexia ha traído de cabeza a muchos estudiantes. Hora22

De hecho, un grupo de científicos acaba de descubrir que los disléxicos tienen un patrón muy poco común de células en sus ojos que les hacen ver las letras desordenadas. Hasta el momento, la hipótesis de su origen estaba en el cerebro.

En un estudio del que se hace eco el Daily Mail descubrieron algo revelador en los conos, un tipo de célula presente en los ojos encargada de detectar luz.

Al parecer, los conos de las personas con dislexia se distribuyen de forma circular en ambas retinas, algo que no se da en personas con visión "normal", donde la distribución circular se encuentra únicamente en el ojo dominante. El otro ojo distribuye sus conos de forma oval, lo que provoca que las imágenes que ve sean menos buenas. ¿Cómo afecta esta distribución a la visión?

La clave de la dislexia está en las células oculares. CMH

Durante la visión, el cerebro se encarga de ensamblar ambas imágenes, donde cada una de ellas va a un lado diferente del cerebro. En el caso de las personas no disléxicas, el cerebro da prioridad al ojo dominante, mientras que el otro ojo tiene un rol menos importante.

Pero claro, para los disléxicos todo es simétrico. Es decir, que cada ojo "lucha" por ser el dominante, causando confusión en el cerebro y como consecuencia, se equivocan letras como la "b" con la "d". Es decir, que la ausencia de ojo dominante provoca la dislexia.

Según cuentan los autores en el Royal Society Journal:

Aunque anatómicamente son aparentemente simétricos, nuestros ojos exhiben rivalidad y dominancia. Para los estudiantes que padecen dislexia, sus dos ojos son iguales y por ello su cerebro confía en ambos, induciendo una imagen inestable.

El profesor John Stein de la Universidad de Oxford, expert de la British Dyslexia Association ha resaltado la importancia de este descubrimiento, tanto para el conocimiento y tratamiento de la dislexia como para saber cómo funciona nuestro cerebro con tareas como la lectura.

De momento, es un misterio cómo surgen estas diferencias en los patrones celulares oculares, pero constituyen un principio para conocer a fondo un trastorno responsable de un elevado número de fracaso escolar.