Cada minuto que pasa, cientos de estímulos llegan a tu cerebro, a través de los distintos órganos que captan los sentidos. Oído, vista, gusto, tacto y olfato. Todos ellos deben ser procesados adecuadamente para que nuestra percepción de la realidad tenga un sentido, para que esta no se convierta en un caos absoluto.

Sin embargo, la cantidad de información que llega hasta nosotros es realmente inmensa, por lo que debe existir algún tipo de mecanismo que nos ayude en tan costosa tarea. ¿Cómo puede actuar el cerebro?

Tu cerebro actúa como una máquina perfectamente engrasada. Blogspot

Cuestión de filtros

Nuestro organismo posee una serie de estrategias para poder manejar todos estos datos, muchas de ellas basadas en filtros. Es decir, sólo lo verdaderamente importante llega hasta nuestra conciencia, a pesar de que se procesen muchos más datos de los que nos damos cuenta.

Gracias a los conocimientos que hoy tenemos sobre el cerebro humano y el sistema nervioso en general, podemos decir que no nos manejamos demasiado bien ante estímulos que nos llegan simultáneamente.

Si no puede trabajar correctamente, tirará la toalla

Es por esto que nos cuesta atender a dos tareas a la vez, ya que muchas veces sobrepasamos la capacidad de procesamiento que poseemos. Podríamos decir que el cerebro es perfeccionista, y que, si no es capaz de realizar las dos tareas adecuadamente, desistirá.

Estamos diseñados para centrarnos en una sola labor. De esta manera, los estímulos serán procesados exitosamente y tendremos más posibilidades de actuar correctamente. Es una cuestión de filtros, de prioridades.

Esto es lo que sabemos hoy, pero han tenido que llevarse a cabo numerosos estudios y experimentos a lo largo de los años para poder conocer cómo actúa nuestro cerebro ante las distintas tareas que se le presentan. A continuación, echaremos un vistazo a uno de los trabajos más influyentes.

¿Quién estudió los errores de tu cerebro?

Hoy hablaremos de uno de los experimentos más relevantes y conocidos en el ámbito de la percepción sensorial. Como podemos leer en Xataka, este fue realizado en el año 1955 por el psicólogo inglés Colin Cherry, y se centró en el procesamiento de los sonidos, más concretamente en el del habla.

Para poder entender este curioso experimento debemos comenzar por saber qué es lo que conocemos como “escucha dicótica”. Este proceso se basa en hacer que un sujeto escuche dos estímulos auditivos distintos, uno por cada oído. Normalmente se realiza con la ayuda de unos auriculares.

Cherry usó esta técnica para llevar a cabo su investigación y bombardeó a un grupo de sujetos con dos conversaciones distintas. Como no, cada una de ellas fue captada por un oído distinto. ¿Serían capaces de entender ambas conversaciones? ¿Sólo una?

Mediante unos auriculares, el experimento de Cherry es sencillo. OKDIARIO

Los resultados fueron bastante deprimentes, por decirlo de alguna forma. Los participantes en el experimento sólo podían decir si los individuos que habían oído eran hombres o mujeres. Nada más. Ni siquiera eran capaces de señalar en qué idioma habían hablado.

Los responsables del estudio y obviamente su director Colin Cherry, quedaron totalmente sorprendidos. La capacidad de nuestro cerebro para procesar distintos estímulos era bastante mala, y eso es algo que nadie esperaba. Además, el propio Cherry remarcó la cotidianidad de los términos usados.

Aproximadamente el 75% de las palabras utilizadas en las pruebas eran correctamente comprendidas por un individuo medio.

Sin embargo, quedaba una cuestión por responder. ¿A dónde va toda esa información que nos perdemos? Esta no podía haber desaparecido como si nada, por lo que diferentes investigadores decidieron estudiar estos fenómenos.

Otro punto de vista

Tu cerebro sólo hará consciente lo más importante

A partir de aquel momento, surgieron multitud de modelos distintos que intentaban explicar cómo procesaba el cerebro humano la información sensorial. Los más relevantes se agrupaban bajo el nombre de modelos de filtro. Estos se basan en un principio muy simple, pero que puede resultar difícil de explicar.

Podríamos decir que se establece una serie de filtros a la hora de tomar la información procedente de nuestros sentidos. A través de ellos pasan todos los datos, pero sólo los realmente importantes se hacen conscientes. Por esto, debido a una sobrecarga de información, pueden producirse pérdidas.

La psicóloga inglesa Anne Treisman propuso lo que hoy conocemos como Modelo de Filtro Atenuado, en el cual intentaba explicar este fenómeno de una manera algo distinta. Este se basa en los principios de la atención selectiva, donde el cerebro sólo procesa la información más relevante.

El trabajo de Cherry y sus compañeros marcó un antes y un después en el estudio de las capacidades perceptivas del cerebro humano. Además, en un contexto de expansión científica, llegó para darnos un toque de atención. No somos máquinas perfectas, y los fallos siempre estarán ahí.