China ha creado el imán más potente del planeta. Es más fuerte que el campo magnético de la Tierra

La ciencia mundial mira a China tras conseguir construir el imán superconductor más potente jamás creado, con un campo magnético de 35.6 tesla que abre horizontes inéditos para la investigación global

China ha creado el imán más potente del planeta. Es más fuerte que el campo magnético de la Tierra
Una estación experimental de oscilación cuántica de alto campo magnético (CMG/CGTN)
Publicado en Ciencia

La comunidad científica internacional ya tiene a su disposición una nueva y potente instalación para llevar al límite el conocimiento humano. Ubicada en la Synergetic Extreme Condition User Facility de Pekín, no se trata de un experimento aislado, sino de una herramienta de investigación compartida y accesible para especialistas de todo el mundo, diseñada para impulsar estudios de vanguardia en campos tan diversos como la ciencia de materiales o las ciencias de la vida. Este tipo de instalaciones son cruciales para abordar los mayores misterios del universo, de la misma forma que recientemente se ha logrado construir un nuevo detector de materia oscura.

Este avance se materializa en un logro de la ingeniería anunciado por la Academia China de Ciencias (CAS): la creación del imán de usuario totalmente superconductor más potente jamás construido. El dispositivo es capaz de generar un campo magnético central de 35,6 teslas, estableciendo un nuevo hito mundial para este tipo de equipamiento científico.

Ingeniería y colaboración para un hito científico

Para calibrar la magnitud de esta proeza, basta con saber que la intensidad de su campo magnético es entre 12 y 24 veces superior a la de un escáner de resonancia magnética de un hospital. Es, de hecho, más de 700.000 veces mayor que el propio campo magnético de la Tierra, una fuerza descomunal concentrada al servicio de la ciencia. Son precisamente estas condiciones extremas las que los físicos buscan para poner a prueba los límites de nuestro conocimiento, como cuando el MIT logró demostrar que Einstein estaba equivocado en uno de sus postulados.

De hecho, el desarrollo de esta tecnología ha sido el resultado de una estrecha colaboración entre organismos especializados. Según ha informado el medio Global Times, el Instituto de Ingeniería Eléctrica se encargó del diseño, la fabricación y la integración del sistema, mientras que el Instituto de Física asumió la monitorización de su rendimiento y las mediciones de precisión. Este esfuerzo coordinado es representativo de la escala de los proyectos científicos y de ingeniería del país, que incluyen obras tan ambiciosas como una presa gigantesca con potencial para afectar la rotación terrestre.

Asimismo, la clave de su eficiencia reside en que ha sido concebido íntegramente con materiales superconductores, un diseño que minimiza la pérdida de energía y garantiza una operatividad continua y estable. Este sistema pionero incorpora además un orificio de 35 milímetros pensado específicamente para que los científicos puedan introducir muestras y realizar sus experimentos de forma directa.

Por otro lado, la fiabilidad del imán es una de sus grandes bazas. Puede mantener su campo magnético máximo durante más de 200 horas de forma estable, lo que ofrece un margen de tiempo considerable para la experimentación intensiva. Sus capacidades pueden, además, combinarse con otras condiciones extremas como temperaturas ultrabajas y altas presiones.

Finalmente, este equipo de vanguardia se ha instalado en la Huairou Science City de Pekín, un complejo integral cuya aceptación nacional está prevista para 2025. Este centro consolida un ecosistema de investigación de primer nivel que combina campos magnéticos intensos, presión ultra alta y sistemas ópticos ultrarrápidos para la comunidad científica global.

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