Científicos descubren un 'zombi estelar', que parece haber vuelto a morir por segunda vez
El universo aún tiene muchos secretos por desvelarnos
Las estrellas, cualquier que sea su forma o denominación, como podría ser el caso de las impactantes kilonovas, pueblan nuestra galaxia y el universo observable. Sabemos el motivo por el que las estrellas parpadean si las miramos desde la Tierra, pero desconocíamos que algunas de ellas podían morir por duplicado.
El púlsar que murió por segunda vez
Los denominados púlsares son una forma particular de una estrella de neutrones. Estos cuerpos celestes son conformados cuando una estrella de gran masa agota su vida, deja de quemar combustible nuclear, y explota en una supernova. Hablamos, por tanto, de los zombis del espacio, capaces de acumular la masa de una estrella en un tamaño mucho más reducido.
Su nombre proviene de la radiación que parece impulsarse hacia nosotros, vista desde la Tierra, debido a su rápida rotación. Siempre se ha pensado que los púlsares desaceleran su ritmo con el paso del tiempo, pero esto es algo que nunca había sido observado. Al menos, hasta ahora, gracias al artículo publicado en la revista científica Nature Astronomy.
Manisha Caleb, coautora del estudio, y el resto de investigadores aseguran que ha hallado el objeto ASKAP J1935+214, que parece ser un púlsar rotando a 54 minutos por rotación, algo que lo sitúa en la frontera de la 'muerte cósmica' por segunda vez. De hecho, Manisha afirma que 'este objeto está en el cementerio de las estrellas de neutrones'.
Gracias al telescopio Australian Square Kilometre Array Pathfinder, también conocido como ASKAP, los científicos pudieron descubrir el púlsar en octubre de 2022. El púlsar está situado a 16.000 años luz de nuestra posición y tiene entre 10 y 20 kilómetros de diámetro. Lo curioso ha sido observar tres tipos de comportamientos en el objeto: segundos de un fuerte impulso, milisegundos de uno más débil y un 'modo descanso' sin impulsos. Según lo afirmado por Manisha Caleb en el medio New Scientist:
Ningún otro objeto que conozcamos hace esto. Si no hubiésemos señalado estas emisiones del mismo objeto, no habríamos creído que proceden del mismo punto del cielo. Esto sugiere que algo está cambiando físicamente en el objeto que no entendemos.
Los investigadores también han valorado la posibilidad de que se trate de una enana blanca magnética, un tipo de estrella que no ha colapsado en una densidad tan reducida, aunque nunca se ha observado emisiones de radio procedentes de este tipo de objeto celeste. Finalmente, Manisha asegura que 'tendremos que revisitar nuestra comprensión de cómo las estrellas de neutrones evolucionan'.