La lluvia de diamantes era un fenómeno que, supuestamente, ocurría en exoplanetas como Neptuno y Urano. No había confirmación científica de que esta increíble lluvia ocurriese de verdad, hasta que expertos de la Universidad de Stanford (California) han logrado emular con éxito este proceso.

El fenómeno atmosférico de la lluvia es algo que sufres tú a menudo, y en ocasiones puede ser molesto si te encuentras en la calle y has olvidado coger el paraguas. Sin embargo, este fenómeno sería menos incómodo si en nuestro planeta lloviesen diamantes. ¿Qué harías si esto sucediese?

Descubre cómo ha sido la curiosa recreación de la lluvia de diamantes

Parece increíble imaginar que el agua a la que estás acostumbrado fuese sustituida por, nada más y nada menos, que puros diamantes. Seguramente, este mineral no estaría tan codiciado como lo está en la actualidad.

Aunque la lluvia de diamantes parezca difícil de imaginar, es algo que se da en algunos planetas helados del Sistema Solar. Esto es algo que no se había comprobado hasta la investigación de la que te hablábamos ahora. ¿Qué han encontrado los científicos? ¿Para qué sirve la información averiguada? Los detalles no te dejarán indiferente.

Así ha sido el proceso revelador

Como informa el diario ABC, los intentos por recrear la lluvia de diamantes de Neptuno y Urano habían sido varios hasta el momento. Desgraciadamente, ninguno de ellos había finalizado con éxito, por lo que se ha seguido intentando recrear el interior de esos planetas gigantes.

La Universidad de Stanford contaba, a diferencias de otros intentos, con el instrumento MEC ("Matter in Extreme Conditions", "Materia en Condiciones Extremas" en español), que ha permitido a los expertos crear ondas de choque que simulaban condiciones similares a las de los planetas.

Científicos han comprobado que las lluvias de diamantes en Neptuno y Urano son una realidad. Hablemos de Minería

El primer paso para llevar a cabo esta investigación ha sido recrear de forma pura el interior de estos planetas, algo que han conseguido en el laboratorio laboratorio Helmholtz Zentrum Dresden-Rossendorf. Los científicos alemanes han trabajado mano a mano con los investigadores estadounidenses.

Para que te hagas una idea, el interior de gigantes gaseosos como Neptuno y Urano está formado de un núcleo sólido cubierto de capas gruesas de una sustancia similar al hielo, formada por hidrocarburos, agua y amoníaco, entre otros materiales.

La clave de la lluvia de diamantes está en los hidrocarburos, que quedan divididos en los preciosos minerales debido a la presión de más de 10.000 kilómetros presente en el interior de los planetas, según Muy Interesante.

Ni el pequeño tamaño de los diamantes consigue empañar este increíble fenómeno

Los científicos responsables de este estudio han utilizado otros materiales para intentar simular el interior de Neptuno y Urano. En este caso, el poliestireno ha sustituido al metano, y su uso ha sido fundamental para la investigación.

Los expertos han utilizado parejas de ondas de choque de rayos X para que chocasen contra el poliestireno, creando una presión similar a la de los cuerpos celestes. Tras emplear esa presión y altas temperaturas contra el plástico, los átomos del carbono del mismo se incorporaron en pequeñas estructuras de diamantes de tan solo unos nanómetros de ancho.

Pero no te desilusiones, ya que la lluvia de Neptuno y Urano es de diamantes gigantes, según afirman los propios expertos. Por otro lado, este experimento es de gran utilidad para entender la formación de los minerales: "Nuestros experimentos demuestran que casi todos los átomos de carbono se compactan en diamantes de tamaño nanométrico", ha afirmado el investigador alemán Dominik Kraus.

Clave para entender los exoplanetas

El estudio llevado a cabo entre científicos estadounidenses y alemanes no solo ha servido para recrear una curiosa lluvia de diamantes, sino que también ha sido clave para entender los exoplanetas, esos gigantes que se encuentran fuera del Sistema Solar.

Según ha explicado el propio Kraus, la información hallada en la investigación ayudará entender y clasificar esos planetas, y también se puede usar para analizar otros fenómenos que se dan en esos mismos cuerpos celestes.

El interior de estos planetas está formado por elementos que se unen bajo la propia presión, por lo que esta investigación permitirá entender mejor cómo se producen las diferentes uniones. Así lo ha explicado el investigador del laboratorio Helmholtz Zentrum Dresden-Rossendorf:

No podemos adentrarnos en los planetas para mirar, así que estos experimentos de laboratorio son un buen complemento para las observaciones de satélites y telescopios.

Como afirma Muy Interesante, este hallazgo también es clave para la ingeniería, ya que los nanodiamantes creados pueden ser utilizados en la medicina, la electrónica e, incluso, en la producción industrial.

Urano y Neptuno no son los únicos

La investigación de la que te hablábamos especifica que planetas como Urano y Neptuno pueden disfrutar de esta impresionante de lluvia de diamantes que nosotros querríamos para nuestra Tierra. Sin embargo, estos no son los únicos gigantes que "sufren" este fenómeno.

Como te decíamos al inicio, la lluvia de diamantes ha sido un rumor durante años, algo que no se había comprobado científicamente. Así lo vemos en el siguiente vídeo, realizado por el experto Juan David Moreno, que explica muy bien cómo se produciría esa supuesta lluvia:

La propia BBC afirmaba en 2013 que en Júpiter y Saturno también tenían lugar precipitaciones de minerales preciosos, reportando un estudio de la Universidad de Wisconsin-Madison, en Estados Unidos.

Al igual que ha concretado la investigación de Stanford, desde el centro de Wisconsin explicaron que las tormentas de estos planetas convertían el metano en carbono, que se endurecía hasta formar diamantes de gran tamaño.

Numerosos estudios durante los últimos años han permitido conocer este increíble fenómeno, que te dejaría con la boca abierta si lo presenciases en vivo y en directo. Sin embargo, ha sido la unión EEUU-Alemania la que ha logrado comprobar que la lluvia de diamantes es toda una realidad.