Cuando hay algo bueno que contar, es fácil sentirse emocionado e impaciente por compartirlo con los demás. Sabes que tu mensaje será bien acogido y esperas una gran reacción de la persona a la que va dirigido. Por desgracia, no todo lo que nos ocurre en esta vida es agradable.

¿Quién no ha pasado un mal trago dando una desagradable noticia?

Dar una mala noticia siempre es algo difícil. Puede serlo aun más si el remitente de la nueva es un ser querido, un familiar o un amigo. Son personas a las que por nada del mundo queremos decepcionar, personas a las que no deseamos ver tristes. Es por esto que a veces sufrimos incluso más que ellos cuando tenemos que comunicarles algo malo. ¿Cómo puedo dar una noticia desagradable sin pasar tan mal trago?

Hoy aquí, en Urban Tecno, venimos para echarte un cable. Y es que, como para casi todo, la ciencia parece tener la respuesta. Una reciente investigación ha llegado para traernos algunos consejos muy científicos que nos ayudarán a dar una mala noticia, de una forma algo más fácil. ¿Quieres conocerlos?

¿Cuál es la mejor manera de hacerlo? elEconomista

Una respuesta según la ciencia

Como podemos ver en Muy Interesante, los responsables de que ahora te encuentres leyendo estas líneas han sido dos profesores estadounidenses. Hablamos concretamente de los investigadores Alan Manning, de la Universidad de Brigham Young en Utah, y Nicole Amare, de la Universidad del Sur de Alabama.

¿Podrían dar con una técnica realmente efectiva?

Estos dos científicos, junto con su equipo, han realizado un estudio en busca de un objetivo muy claro. Debían encontrar la forma más idónea de transmitir una mala noticia. Esta debía de conseguir que el muchas veces duro proceso fuera más llevadero tanto para el emisor como para el receptor. ¿Cómo consiguieron dar con la manera?

Para comenzar, debían contar con un grupo de personas que sintiese y padeciesen, para poder realizar los experimentos. Hablamos de experimentos sociales, por lo que encontrar voluntarios fue mucho más sencillo que en cualquier otro trabajo en el que se hubiera sometido a los participantes a alguna prueba invasiva. 145 participaron en total.

Con los voluntarios ya preparados, se procedió a someterles a una gran cantidad de mensajes desagradables, de noticias e información no demasiado apetecible. Esta llegaba a través de diferentes medios, y era explicada de muchas maneras distintas. El objetivo era comprobar qué sentían y cómo actuaban ante todos aquellos estímulos. ¿Cuáles fueron los resultados?

Sinceros y, ¿directos?

La mayoría de participantes del estudio se mostraron de acuerdo. Los rodeos y divagaciones no suelen ayudar a la hora de recibir una información desagradable, por lo que lo mejor parece ser ir directos al tema, sin titubear.

No dudes, pero piensa en lo que siente la otra persona

Si tienes que despedir a alguien, o acabar con tu relación amorosa, el receptor del golpe te lo agradecerá si eres sincero y directo. Sin embargo, debes tener una cosa en cuenta, y es que ser directo no significa asestar el mazazo en la primera ocasión de la que dispongas. Al menos debes introducir el tema, pero tras ello, no dudes.

Es cierto que este método puede ser algo complicado si eres tú el encargado de disparar. Sin embargo, y pensando en la otra persona, que al fin y al cabo será la más perjudicada, merece la pena. La franqueza y la rapidez ahorrarán mucho sufrimiento.

Como explicaba Manning, uno de los líderes de la investigación:

Nos pusimos en el lugar de quien recibe la mala noticia, buscando qué forma de recibirla parecía menos desagradable. Y la realidad es que los receptores prefieren la forma directa.

No lo pienses más

Este estudio ha puesto otro punto de vista sobre la mesa, en un mundo en el que parece que debemos adornarlo y endulzarlo todo. A veces sólo hace falta un poco de seguridad y sinceridad, aunque después debamos realizar tareas de consuelo. Eso ya… es otro tema.