El dentífrico o pasta de dientes es un elemento de la higiene corporal que nunca falta en nuestros neceseres y baños. Pero sorprendentemte, a diferencia de lo que sucede con otros artículos como la colonia a la que somos bastante fieles (sirva como ejemplo la máxima de Caroline de Maigret que dice que "una mujer debe encontrar su perfume antes de cumplir los 30 y llevarlo los próximos 30 años"), no solemos ser tener preferencias y en general echamos al carro de la compra casi el primer dentífrico que vemos.

No obstante, el stand del supermercado o la farmacia está surtido de pastas de dientes de todo tipo, colores, formatos, sabores y problemas bucales. ¿Da lo mismo usar una que otra? ¿Cuál es la más indicada para tus dientes?

En general, como explican en WebMd, la composición varía enormemente en función de un producto u otro, si bien tienen algunos ingredientes en común.

La pasta de dientes está compuesta por muchos elementos, pero el flúor es el principal. Pexels

La importancia del flúor en nuestra higiene dental

El compuesto fundamental de las pastas de dientes es el flúor, un mineral que lleva ayudándonos en nuestra salud bucodental y disminuyendo nuestras caries durante más de medio siglo.

Lavarte los dientes con algunas famosas marcas de dentífrico no sirve de nada

Según detalla El Confidencial, después de comer, nuestra boca queda repleta de restos de azúcares y almidones que sirven de alimento para las bacterias. Este proceso genera ácidos que dañan el esmalte.

Pues bien, gracias al flúor por un lado fortalecemos el esmalte y por otro revertimos el daño originado por el ácido al remineralizarlo. Además, tiene acción bactericida, por lo que se reduce la placa bacteriana.

Así pues, todos los dentífricos contienen flúor, pero no todos tienen la concentración necesaria para resultar efectivos. Juan Carlos Llodrá, director ejecutivo del Consejo General de Dentistas de España, es tajante en este sentido en una entrevista a BBC Mundo:

Los dentífricos que son bajos en flúor, por debajo de mil partículas por millón (ppm) no sirven para nada. Cepillarse los dientes con esas pastas de dientes o cepillárselos sin pasta es lo mismo”.

Ojito, porque algunas de nuestras marcas favoritas han sido señaladas por su bajo contenido en flúor. Según un estudio realizado por el Servicio Canario de Salud en 2009 probó que aunque la mayoría de dentífricos tienen concentraciones de 1450 ppm e incluso alcanzan los 1500 ppm (en esta lista de pastas superfluorizadas encontramos Lacer, Fluocaril, Oradilne, Vitis o PHB), otras como Colgate (en su línea ‘max fresh’ y ‘oxygen’), Kemphor, Kin o Licor del Polo no llegan ni a los 1000 ppm. Así que ya sabes, antes de nada, lee con atención la concentración de flúor.

Pero además del contenido en flúor, también es vital cepillarnos bien los dientes y algo muy importante: no debemos enjuagarnos la boca con agua tras escupir la pasta de dientes, de lo contrario el agua arrastrará el flúor y su efecto se verá reducido.

Los otros ingredientes del dentífrico

Ya nos ha quedado claro que el flúor es el elemento estrella de nuestro dentífrico, pero no es el único. De hecho, todas las pastas de dientes llevan agentes abrasivos para eliminar los restos de comida (carbonato de calcio y silicatos), detergentes que originan espuma (dodcisulfato sódico), endulzantes para mejorar su sabor, humectantes y espesantes para dotarle de esa densidad característica.

Esos son los ingredientes fundamentales de una pasta de dientes estándar, que es la que necesitamos la mayor parte de nosotros. Sin embargo, algunas personas tendrán una casuística particular diagnosticada por su dentista que requerirán otros tipos de pasta específicos.

¿Qué tipos de pasta de dientes hay en el mercado?

Aunque ya hemos dado con las claves para hacernos con una pasta de dientes adecuada para nuestros dientes, es momento de desentrañar toda esa serie de adjetivos que acompañan a los dentífricos y que proporcionan una serie de beneficios adicionales.

No obstante y como hemos mencionado en el apartado anterior, ante cualquier tipo de problema dental, deberá ser un odontólogo el que nos recomiende un tipo de pasta concreto. Según explica Sanitas, podemos encontrar los siguientes tipos de dentífricos:

Formación y evolución de una caries. Clínica dental Loscos
  • Anticaries: Simple y llanamente todos los que contienen flúor. Las caries se producen cuando el ácido generado por las bacterias ataca al esmalte dental.

  • Antiplaca: Son dentífricos que se caracterizan por su actividad antibacteriana, evitando al máximo su formación y en consecuencia, previenen la formación de caries. Además de flúor, algunas pastas de dientes contienen aceites aceites esenciales o clorhexidina, una sustancia que podemos encontrar clásicamente en colutorios.

  • Antisarro: En la composición de estos dentífricos hallamos sales de zinc, que evitan la calcificación de la placa bacteriana y en consecuencia la formación de sarro.

  • Blanqueantes: sirven para reforzar y mantener el blanco natural de nuestro esmalte dental, ya sea el original o el logrado a través de un tratamiento de blanqueo dental en el dentista. Generalmente contienen peróxido de carbamida y bicarbonato sódico. Eliminan manchas de café o tabaco, eso sí, no hacen milagros. Si tus dientes están amarillos, debes acudir al odontólogo para realizar un blanqueamiento adecuado.

  • Todo en uno: Por evitar complicarse, muchas pastas de dientes imprimen esta denominación en sus envases cuando sus productos combinan acciones anticaires, antiplaca, antisarro y blanqueadora.

  • Sensibilidad dental: Cuando te duelen los dientes tras ingerir un alimento que está demasiado frío o caliente, se dice que tienes los dientes sensibles. Para evitar esa desagradable sensación se han desarrollado sustancias que tapan los poros producidos en la destina que provocan que el acceso al nervio sea más fácil.

  • Enfermedades periodontales: Si bien los anteriores podemos encontrarlos en dentífricos de casi cualquier tipo, algunas pastas están especialmente orientadas para enfermedades como la gingivitis o periodontitis, la inflamación de las encías y el exceso de bacterias. Aunque son de venta libre, será el dentista el que recomiende su compra. Generalmente incluyen sustancias como clorhexidina, triclosán o hexitidina.

Así que ya no tienes excusa para elegir el mejor dentífrico para tu boca. Recuerda que ante cualquier tipo de duda, debes consultar con tu dentista.