Durante muchos siglos, desde el descubrimiento de la agricultura y la rápida expansión de las formas de cultivar la tierra, nuestra especie ha ido profanando y malgastando uno de nuestros recursos más preciados. Es ahora, cuando nuestra falta de tacto con el planeta empieza a hacerse patente, que deberíamos concienciarnos acerca de la posibilidad de no poder recuperar toda la superficie para estas tareas.

A falta de tacto, algunas personas piensan en el conjunto de la especie

Sin embargo, por mucho que la humanidad haya menospreciado a su entorno, sigue habiendo personas capaces de encontrar soluciones a problemas recientes. ¿Quieres conocer cómo podremos ganar velocidad de cultivo?

El speed breeding

Así como antaño el campo necesitaba de tiempo y paciencia para que aquello que nos ofrecía fuese plantado, germinase y, por fin, acabase en nuestros platos, en la actualidad, la creciente población que amenaza con acabar con los recursos de la Tierra necesita de otros métodos de cultivo donde se hace necesario meter a la velocidad en la ecuación.

Es en este escenario cuando aparece el término speed breeding, es decir el cultivo rápido. En un artículo publicado en la prestigiosa revista Nature, desarrollan este concepto aludiendo a que en un cultivo tradicional, por ejemplo de trigo, que posibilitaría alrededor de tres cosechas anuales en invernaderos, podría duplicar su rendimiento hasta las seis cosechas.

Los cultivos podrían crecer exponencialmente. Unsplash

El equipo de investigación de la Universidad de Queensland y de la Universidad de Sydney, cuya cabeza visible es el autor del artículo publicado en la página web del John Innes Center y doctor, Brande Wulff, es quien está detrás del desarrollo de la prometedora técnica. El equipo tiene puestas grandes esperanzas en la misma, como puede desprenderse de las declaraciones del doctor Wulff:

Me gustaría pensar que dentro de 10 años podría caminar en un prado y señalar aquellas plantas cuyos atributos y características fueron desarrollados utilizando esta tecnología.

Profundizando en la técnica

Uno de los puntos fundamentales de esta técnica en desarrollo es la utilización de la luz. Sin embargo, no creas que, de momento, esta técnica podrá utilizarse de manera mayoritaria. Su finalidad ahora mismo consiste en experimentar en entornos cerrados, cuidando mucho las condiciones ambientales de los mismos. Es en estas condiciones donde entra la luz.

Las plantas realizarían la fotosíntesis casi sin descanso

Como bien indican en un estupendo artículo escrito en la página web Gastronomía y Cía, en este proceso se está probando con luces LED preparadas para dicho uso que ayudan a las plantas con su principal labor, la fotosíntesis. Debido a que se aumenta su metabolismo, las plantas pueden llegar a trabajar durante 22 horas cada día.

Habría que decir que estas luces LED vendrían a sustituir a las lámparas de vapor de sodio que son tan comunes en invernaderos de todo el mundo. A diferencia de éstas últimas, las lámparas de luz reducen en gran manera los costes y, además, se convierten en un aliado para la productividad. La manera en que las lámparas de sodio trabajan, provoca que emitan demasiado calor y poca luz, con lo que son necesarias más lámparas para obtener similares resultados.

La mezcla con otras técnicas es fundamental

De todas maneras, como suele suceder en la mayoría de la experimentación que se lleva a cabo en laboratorios, universidades y centros de investigación, esta técnica no tendría valor alguno de manera aislada. Es necesaria una combinación de la misma con modernas maneras de entender la agricultura. La modificación genética, por ejemplo, ayuda a obtener resultados de una manera mucho más rápida.

El futuro está presente

Aunque las técnicas de laboratorio suelen necesitar de años de ensayos para salir a la superficie y que los ciudadanos podamos ver los resultados de cerca, el speed breeding ya empieza a ser utilizado. El doctor australiano Allan Rattey ya está haciendo uso de la misma en cultivos de trigo, más concretamente en la compañía Dow AgroSciences.

La ciencia repara lo que el hombre destruye

Veremos si la ciencia sigue avanzado en la búsqueda de técnicas que reparen el daño que hemos ocasionado, y seguimos ocasionando, a nuestro enfermo planeta. Por el momento, las soluciones que estamos encontrando van dando sus frutos y cada vez podemos sentir más sus efectos positivos en los campos de cultivo.