La gran mayoría de seres humanos nos desarrollamos a lo largo de los años con una morfología similar a la que tenemos en el momento de nacer. Quizás hay muchos que se tatúan la piel, que se perforan la misma o sufren distintos tipos de operaciones quirúrgicas, pero pocas personas puede presumir de estar un escalón por encima del resto en el árbol de la evolución.

El artículo de hoy girará en torno a la figura de los cyborg

A continuación, quiero contarte la historia de distintas personas, cada cual con su experiencia personal y sus vivencias propias, pero con un denominador común, todos se consideran cyborg, es decir, su cuerpo ha sido modificado gracias a la tecnología. De esta manera pueden añadir sentidos impropios del ser humano y tener capacidades más allá de lo que la naturaleza les dictó en el momento de nacer. ¿Quieres saber quiénes son y qué sentidos han conseguido incorporar a su organismo?

Una antena para escuchar colores

Neil Harbisson es un artista londinense, pero criado en Cataluña. Desde bien pequeño sufría una enfermedad que le impedía observar más colores que el blanco y negro. Esta dolencia, llamada monocromatismo, le trajo de cabeza hasta el momento de la conversión a cyborg. Gracias a un implante anexo a su cráneo, Neil puede escuchar las distintas frecuencias que emanan de los colores que su cerebro detecta.

Un dispositivo dentro de su cabeza le permite escuchar colores

La antena que hace especial y distinto a Neil es, gracias a la información obtenida de Xataka, una invención ideada por Adam Montandon y él mismo. ¿Su nombre? Eyeborg es su denominación. Su funcionamiento es simple, la antena está colocada de tal manera que cuando la cabeza de Neil apunta en una dirección, también lo hace la antena, con lo que ésta, gracias a un chip en su interior, puede interpretar colores y convertirlos en señales acústicas.

Sin embargo, este nuevo sentido no será el único que el señor Harbisson posea. En la actualidad está experimentando con un nuevo artilugio, como bien podemos leer en un artículo publicado por el diario ABC. De momento no será un implante hasta que no conozca bien su funcionamiento, que le permitirá establecer la hora del día en que se encuentra. Para ello usará una diadema alrededor de su cabeza. Gracias a emisores de calor, y dependiendo de la zona donde incida el mismo, Neil sabrá que son las 12:00h, porque el calor se concentra en la parte delantera de la cabeza, es decir, en su frente.

Temblores experimentados en la piel

Existen algunos sentidos, como la percepción de campos electromagnéticos, que muchos animales poseen, pero que el ser humano nunca llegó a desarrollar. El caso que nos ocupa ahora conlleva la utilización de una extraña experimentación. Si la curiosidad te puede, a continuación te presento la historia de otra cyborg llamada Moon Ribas.

Resulta muy curioso observar la unión entre ciencia, tecnología y arte en Moon Ribas

Esta artista catalana, perteneciente a la Cyborg Foundation, es decir la Fundación del Cyborg, tiene implantado en su brazo, formando parte de su cuerpo, el denominado sensor de terremotos. Gracias a información obtenida de la página web PlayGround, sabemos que dicho sensor posibilita que la bailarina pueda percibir cualquier terremoto que esté ocurriendo en el mundo, en tiempo real. Una de sus actuaciones, llamada Esperando terremotos, colocaba a la artista en un cubículo para danzar cuando su implante comenzase a vibrar, víctima de un nuevo terremoto.

La presentadora cyborg

Samanta Villar, conocida presentadora de la televisión en España, realizó hace unos días un reportaje en torno a la figura de los cyborg y cómo están cambiando la percepción de su entorno. Ella misma, en un intento de integrarse al máximo con sus entrevistados, tuvo a bien realizarse un implante con un fin un tanto particular. ¿Útil? Júzgadlo tú mismo.

Samanta Villar y su implante. Vertele

La orientación, ese sentido del que muchas personas carecen, puede ser extremadamente útil si se dan ciertas condiciones y para cierto tipos de personas. En este caso, Samanta se implantó un aparato que iba anexo a la parte superior de uno de sus pechos y su utilidad era que, después de configurarlo con su teléfono móvil, el aparato vibraba cada vez que la presentadora encaraba el norte magnético de la Tierra. Expedicionistas, participantes en regatas y competición de rally seguramente estén muy interesados en este dispositivo de orientación.

Quizás el momento de integrarnos con las máquinas ya ha llegado

De momento, la posibilidad de convertirnos en cyborg, sin tener el temible aspecto de Arnold Schwarzenegger en Terminator, es una realidad que muchas personas optan por adaptar a sus vidas. La extensión de nuestros sentidos es algo que la tecnología actual nos permite realizar y seguramente, dentro de unos años, su normalización sea síntoma de un nuevo paso en la evolución de nuestra especie.