Si desde pequeño, o pequeña, has oído hablar de la teoría de la evolución y la selección natural, sabrás que quien puso las bases que expusieron la teoría fue el científico, biólogo y viajero Charles Darwin. Si quieres conocer su teoría y la subasta que ha sido noticia en todo el mundo, sigue en este artículo de Urban Tecno.

Especies y Darwin

Charles Darwin nació en el año 1809 en Inglaterra. En información que podemos obtener de la página web Avizora, conocemos que, después de graduarse en Cambridge en 1831, Charles fue invitado a formar parte de la tripulación del buque de investigación HMS Beagle. A partir de aquí, comienza el viaje de descubrimiento que, finalmente, desembocará en su conocida publicación, El origen de las especies.

El libro fue publicado en el año 1859, cuando Darwin soplaba 50 velas de cumpleaños, y fue una auténtica revolución, insulto para muchos. En su tomo, Charles explicaba que aquellos miembros de una especie animal que consiguen sobrevivir, pasarán ciertas ventajas a sus descendientes para, poco a poco, conseguir una especie mejorada. Si esto ocurre durante muchas generaciones, podremos observar cómo evolucionan las mismas.

Darwin enfrentó la teoría de la evolución con el creacionismo. Grupo Marmor

Sin embargo, dentro de este mismo libro, Darwin realiza otra afirmación, o teoría, igual o más interesante que la anterior. Esa hipótesis de la selección natural era una parte de un entramado de ideas acerca del mundo animal en la Tierra. Entre esas ideas surgió aquella que dice que los organismos que tienen relación entre sí, remotándonos milenios en el tiempo, son descendientes de ancestros en común.

La Iglesia no aprobaba la teoría de Darwin

Darwin, como comenté anteriormente, también tenía sus detractores. En este caso su enemigo más feroz fue la omnipotente Iglesia. Su teoría se enfrentaba de bruces con el argumentario católico del creacionismo. Esta teoría dice, como podemos leer en un artículo de El Mundo, que las especies animales son producto de la creación de un ser superior, Dios en este caso, sin que exista teoría de la evolución válida alguna.

Una carta para explicar su punto de vista

Ha sido recientemente, en concreto el día 12 de diciembre de 2017, cuando una serie de cartas eran subastadas a través de la casa de subastas Sotheby’s con un precio estimado entre los 40.000 y los 60.000 dólares, es decir entre los 34.000 y los 50.000 euros o 750.000 y los 1.125.000 pesos mexicanos. Según información que hemos podido conocer de la mano de Business Insider, fue un joven llamado James Grant quien escribió al científico para saber más, a raíz de su publicación, acerca de la teoría que contradecía lo que se había dicho en torno a la figura de Dios como creador de todas las cosas.

Esta es la carta escrita por Darwin. Business Insider

Así fue como Charles Darwin, cinco días después de que James enviase su pregunta, en marzo de 1878, contestó al joven curioso a través de una carta de tres páginas. La curiosidad viene por la parte en que el joven Grant había pedido a Darwin que le contestase en dos o tres palabras acerca de si su teoría significaba que Dios no existía. La respuesta no fue tan corta como esperaba.

No había manera de simplificar la respuesta

Charles no pudo dar una respuesta certera, una respuesta que se podría simplificar en un sí o un no. Según la página web Newsweek, el biólogo tuvo que admitir que la respuesta no tenía solución. Sin embargo, las dudas de uno de los padres de la biología moderna no significaban que no creyese en algo más allá del ser humano. Él sentía que, a pesar de sus teorías, debía existir una entidad inteligente que habría iniciado el Universo.

El estado de salud del anciano investigador y la imposibilidad de dar solución a la pregunta del joven Grant fueron la introducción de un párrafo inicial que merece la pena ser transcrito:

Debería estar muy contento de haberle ayudado en alguna manera si hubiese estado en mis manos. Pero responder a su pregunta habría requerido un ensayo, y no tengo fuerzas para ello, estando tan falto de salud. Ni tan siquiera, de hecho, podría haber contestado a su pregunta de manera indistinta ni satisfactoria cualquiera que hubiese sido mi fuerza.

Un conflicto más allá de la ciencia

Esta conclusión del artículo es cosa de quien escribe, es decir, opinión personal. Creo que enfrentar posturas tan distanciadas como la ciencia contra la fe, en ocasiones no resulta algo insalvable. Darwin puso las creencias de la Iglesia patas arriba, pero en ningún momento dio por sentado que no existiese Dios alguno.

La ciencia y la fe no tienen porque estar enfrentadas

Creo que es labor de los científicos e investigadores descubrir y enseñarnos al resto de la humanidad los entresijos de nuestra propia naturaleza y del universo que nos rodea. Sin embargo, la fe no entiende de tubos de ensayo, experimentos o ecuaciones complejas. La fe es simplemente la búsqueda de un sentido de la vida que, quizás, no pueda ser demostrado empíricamente. Sólo Dios sabrá, o no.