¿Eres aracnofóbico? Pues quizás después de leer esto, lo seas todavía más, o quién sabe, puede que pierdas el miedo. Al fin y al cabo, parece que no te queda otra que convivir con ellos.

¿Que quiénes son ellos? Ellos son los pequeños animales que invaden tu cara. Los que se autoinvitan a la bacanal con barra libre que se está celebrando en tu rostro…sin tu permiso.

Se hacen llamar Demodex, y no porque estén de moda, sino porque su descubridor, el científico Richard Owen, los bautizó como los gusanos (dex) de la grasa (demo), hace más de 170 años.

No te dejes llevar, estos seres tienen más de araña que de gusano

En concreto, estamos hablando de dos especies: Demodex folliculorum, que viven en los poros, pelos y alrededores, y Demodex brevis, quizás los más “preocupantes”, que viven en las glándulas sebáceas.

Los dos Demodex: fulliculorum, el más grande, y brevis, más pequeño pero quizás más peligroso. News-Medical

Su aspecto de lombriz puede confundir, y de hecho de ahí viene su nombre. Pero no te dejes llevar, estos seres tienen más de araña que de gusano, y de hecho, taxonómicamente, se clasifican dentro de la clase arácnida, y la subclase ácaro. En efecto, son ácaros y son familiares de las arañas.

¿Pero qué son exactamente? ¿Los tenemos todos, o solo algunas personas? ¿Son malos para la salud? ¿Debemos alarmarnos?

Tienen garras, les gusta la noche, no van al baño y explotan

Los Demodex folliculorum son más grandes y alargados que los brevis. Están por la zona de la frente, de la nariz, de la mejilla, y de la barbilla, aunque son más de asentarse en las pestañas.

Por su parte, los Demodex brevis, como decimos más pequeños, viven en las profundidades de las glándulas sebáceas, es decir, en donde se acumula la grasa de tu cara. Si estás pensando en ir a lavarte ahora mismo para “matarlos a todos”, no te esfuerces. Siempre tendrás sebo -grasa-, porque su función es la de proteger tu piel. Y donde haya sebo, habrá brevis.

Demodex folliculorum a vista de microscopio. Pinterest

Ambas especies tienen varias cosas en común, y son realmente peculiares. Para empezar, tienen garras. Minúsculas y aparentemente inofensivas, pero garras al fin y al cabo. Se sitúan al final de cada una de sus ocho patas, muy cortas, casi como muñones.

Otra característica común que los define es que son animales nocturnos. Según los estudios realizados por expertos en la materia, parece que salen de noche para aparearse, y con la llegada de la luz, vuelven a sus refugios a continuar alimentándose.

No tienen ano, pero tienen su propia forma de "defecar": explotando

Por último, y quizás lo más curioso, es el hecho de que estos ácaros no tienen ano. Es decir, no excretan, pero sí tienen una forma de expulsar lo que van acumulando durante su vida, que es muy breve: cuando mueren, explotan, esparciendo todos los desechos por nuestra cara. Y esto puede que no sea del todo bueno para nosotros, como veremos más adelante.

Ciclo de vida del Demodex, desde su gestación hasta la etapa adulta. Indian Journal of Dermatology

Eso sí, antes de partir hacia el cielo de los ácaros, durante sus dos semanas de vida habrán tenido tiempo suficiente para encontrar pareja y aparearse. Y en el caso de las hembras, depositar los huevos que han incubado durante sus días.

En el siguiente vídeo, capturado por la investigadora Megan Thoemmes y su equipo de la Universidad estadounidense de State en Raleigh, podemos observar a vista de microscopio a uno de estos individuos pariendo:

Entonces, ¿son buenos o son malos para nosotros?

Partiendo de la base de que, según los investigadores citados, es casi seguro que todos los seres humanos transportamos estos ácaros, las evidencias nos dicen que no son la causa de problemas de salud graves.

Si fuese así, sería más que obvio; con más de 6.000 millones de personas en el mundo, y con más Demodex en nuestra cara a medida que vamos cumpliendo años, tendríamos que conocer muchos casos de enfermedades de la piel causadas por ellos. Y no es así.

Es más, hay quien piensa todo lo contrario, que son hasta beneficiosos, porque se comen nuestra piel muerta o las bacterias, como decía la investigadora en declaraciones a la BBC:

Alguna personas creen que se comen las bacterias en la piel. Otras piensan que comen las células muertas de la piel o la grasa de las glándulas sebáceas.

Pero lo cierto es que todavía no conocemos con exactitud en qué se basa su dieta.

Eso sí, pese a no ser los causantes de enfermedades, los Demodex ya se han relacionado con ciertas afecciones de la piel, una cuestión de la que hablaremos a continuación.

La rosácea es una enfermedad de la piel que se relaciona con los Demoxex. Envision Eyes & Aesthetics

Enfermedades relacionadas con los Demodex

Según los estudios llevados a cabo por Thoemmes, las alteraciones de sebo producidas por enfermedades, exposición al sol o el mismo envejecimiento, pueden acarrear un aumento de la población de Demodex, es decir, una infestación.

Por ejemplo, se ha descubierto que están relacionados con la rosácea. Se trata de una enfermedad de la piel que afecta a vasos sanguíneos y glándulas sebáceas, precisamente donde habitan estos ácaros, y causa enrojecimiento, irritación, manchas y sensación de ardor.

Cuando más nocivos son para nuestra salud, es cuando mueren

A su vez, parece que las personas que padecen rosácea tienen más volumen de Demodex y por tanto, se deduce que el hecho de que haya tanta población, ayuda a que los efectos de la enfermedad, como la irritación, vayan a más.

Además, la explosión que se produce cuando mueren, de la que hablábamos anteriormente, libera una serie de bacterias y toxinas que tampoco contribuyen a mejorar la situación, sino todo lo contrario.

Otro problema que se relaciona con los Demodex, este con la especie folliculorum en particular, es la blefaritis, que podría derivar de una reacción a los desechos del ácaro. La blefaritis es una enfermedad que causa enrojecimiento y dolor en los párpados, y en este caso sí podría ser debida a una infestación de estos ácaros.

En resumidas cuentas, parece que cuando más negativos son estos Demodex para nuestra salud no es cuando están vivos, sino justo cuando mueren.