En estos tórridos días de verano, lo que más apetece es una cerveza bien fresquita, ¿verdad? Sin embargo, a veces pasa que tenemos que seguir trabajando, coger el coche, estamos a dieta o simplemente, no deseamos incorporar alcohol en nuestro cuerpo, sea por la razón que sea.

Al volante, ni una gota de alcohol

Hasta hace unos años, no había opción, o te olvidabas de eso y tomabas una cerveza — que puedes aligerar con limón o gaseosa — o directamente, te decantabas por otra bebida. Sin embargo, afortunadamente los fabricantes de cerveza vieron el nicho de mercado potencial y optaron por empezar a desarrollar cervezas sin alcohol.

Al principio, la oferta era escasa y honestamente, la diferencia era palpable. Con el paso del tiempo este tipo de cerveza fue puliéndose, logrando un sabor bastante más similar al de la cerveza estándar.

Podrías beber cerveza sin y acabar dando positivo en un control

Coincidiendo con una mayor sensibilización con la máxima de "al volante, ni una gota de alcohol" y una creciente tendencia hacia el culto al cuerpo, surgieron las cervezas 0,0 y las cervezas light, consiguiendo una alternativa real a la cerveza de toda la vida.

Pero con tantos tipos, uno acaba haciéndose un lío e incluso podría suceder algo muy desagradable: pasar una velada bebiendo alguna de estas cervezas y acabar dando positivo en un control de alcoholemia.

Por ello, queremos aclarar cuáles son las principales diferencias entre la cerveza sin alcohol y la cerveza 0,0.

La cerveza, un poco de historia

Desde un punto de vista nutricional, la cerveza tomada con moderación es una bebida saludable que nos lleva acompañando durante mucho siglos. Para que te hagas una idea, los primeros indicios de su fabricación datan del 3.500 a.C. en Irán, si bien se sabe que las civilizaciones egipcias, sumarias y elamitas la desarrollaban.

La primera cerveza data del 3.500 a.C.

Por tanto, la cerveza está profundamente arraigada a nuestra historia y hábitos. La consumimos como bebida para el ocio, salidas nocturnas, vermuts, cenas y comidas fuera e incluso algunos, como bebida para reposición tras el deporte. Algo que por cierto, está contraindicado.

A grandes rasgos, la cerveza es una bebida alcohólica cuya elaboración se realiza con cereales como cebada, lúpulo y malta, y cuyos almidones son fermentados en agua con levadura. Su elaboración es un proceso apasionante y complejo, tanto desde un punto de vista biológico, como organoléptico, dada la gran cantidad de cervezas existente.

Diagrama elaboración cerveza. ACL

Sin embargo, su parte práctica, aunque llena de secretos, es bastante sencilla. Tanto es así que recientemente ha surgido una tendencia DIY para fabricarnos nuestra propia cerveza artesanal en casa mediante kits caseros.

La clave de todo es la cantidad de alcohol de cada cerveza

¿Cuánto alcohol contiene cada una?

La clave de todo es el porcentaje de alcohol en volumen que podemos encontrar en cada tipo de cerveza.

Mientras que las tradicionales suelen contener entre un 4,5 y 5% en función de su elaboración, si bien las de doble o triple fermentación tendrán un porcentaje mayor, la cerveza sin alcohol cuenta con una cantidad muy baja que va del 0,4% y 0,6% de alcohol. Esto significa que si bebes un par de litros podrías dar positivo en un control de alcoholemia, algo que obviamente dependerá de factores como tu sexo, si eres conductor novel, el tiempo que haya pasado y si has ingerido algo.

Si estás a dieta, lo mejor es no beber alcohol

Por lo que si lo que deseas es no beber absolutamente nada de alcohol, debes optar por la cerveza 0,0, que si que está desprovista de fermentación con alcohol, siendo una bebida fabricada exclusivamente con agua, cebada, malta y lúpulo. No obstante, en este tipo de cervezas se encuentra una cantidad de alcohol inferior al 0,1%.

Finalmente nos encontramos con las cervezas light, con un contenido de alcohol entre el 2 y el 3%, pero con menos cantidad de calorías.

¿Cuál es su diferencia de calorías?

Tabla de calorías por 100 ml de distintos tipos de cerveza. Todosobredieta

Quizás hemos optado por este tipo de cerveza porque estemos a siguiendo una dieta hipocalórica. En este caso, lo que más nos interesará será la cantidad de calorías de cada tipo de cerveza.

Antes de nada, una premisa: si queremos perder peso, lo mejor es no consumir alcohol. No obstante, si estamos sanos, se ha demostrado que el consumo moderado de cerveza disminuye el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Según la Dra. Domenech del Clinic de Barcelona:

La cerveza es una bebida fermentada, elaborada a partir de ingredientes naturales que contiene vitaminas y minerales, además de ser fuente de compuestos bioactivos como los polifenoles. Por ello, su consumo podría ayudar a disminuir enfermedades cardiovasculares, neurodegenerativas o diabetes.

Pero si optamos por darnos un capricho en forma de rubia espumosa, debes saber que el aporte energético de la cerveza sin y la cerveza 0,0 es bastante parecido: de 19 a 30 Kcal. por cada 100 mililitros. La cerveza normal, por otro lado, se va hasta las 43 kilocalorías para un mismo botellín.

En estos casos, más que el tipo de cerveza, lo fundamental es la cantidad que ingerimos de esta. Y es que es muy común que acabemos repitiendo o incluso la acompañemos con un pincho.