Drones electrocutando nubes y niebla: estos científicos no se andan con tonterías para hacer que llueva
El clima está cambiando. No sólo los estudios así lo afirman. Tú mismo puedes comprobarlo cada día. Tampoco queremos entrar en más detalles pero las estaciones del año parecen estar cambiando, al menos tal y como las entendíamos hace algunas décadas, y la lluvia, protagonista en muchos lugares del mundo, parece ser esquiva en los últimos tiempos. Existen aplicaciones para conocer el momento en que empezará a llover, pero también la tecnología se está poniendo de parte de quienes necesitan a las precipitaciones para subsistir.
Atacando a la niebla con drones para provocar la cada vez más deseada lluvia
Un grupo de científicos de las universidades de Reading y Bath han publicado un estudio en el diario digital Advancing Earth and Space Science en el que aseguran que pueden alterar las cargas iónicas de las gotas de agua, tanto si son procedentes de nubes como si lo son de fenómenos como la niebla. Los días que comienzan cubiertos por ese fino manto blanco, frío y húmedo, son bastante habituales en muchas localizaciones a nivel mundial, pero en pocas ocasiones esas jornadas acaban en intensas lluvias. Quizás esto pueda cambiar a partir de ahora.
Durante meses, Giles Harrison, perteneciente a la Universidad de Reading, estuvo buscando a la esquiva niebla en los Somerset Levels, una llanura costera y un área de humedales de la región de Somerset, en Inglaterra. Utilizando un dron, el científico se acercaba a los bancos de niebla y realizaba descargas eléctricas con el fin de despertar a las gotas de agua dormidas en su interior. Giles asegura, en declaraciones recogidas en The Guardian, que:
Las cargas eléctricas pueden ralentizar la evaporación o, incluso (y esto siempre me sorprende), provocar que las gotas exploten debido a que la fuerza eléctrica aplicada en ellas excede la tensión superficial que las mantiene unidas.
Los fenómenos atmosféricos llevan siendo estudiados siglos, pero no ha sido hasta hace unas décadas cuando el ser humano se ha dado cuenta de que puede influir, en cierta manera, en su formación, modificación o eliminación. No somos aún capaces de eliminar días grises y nublados, que también influyen en nuestro estado de ánimo por ejemplo, ni provocar gigantescas tormentas en zonas desérticas, pero estamos mucho más cerca de poder manejar ciertos fenómenos en nuestro beneficio. Habrá quien diga que estamos jugando a ser Dios, pero si podemos alterar la partida para evitar que el cambio climático nos acabe de volver locos, ¿no merece la pena intentarlo?