Te encuentras mal, con dolor de cabeza, garganta o cualquier otra parte de tu cuerpo. Por esto, decides tomar una pastilla o un medicamento. Al poco tiempo, y casi por arte de magia, tu dolencia o molestia ha desaparecido. En muchas ocasiones, esta milagrosa curación no tiene nada que ver con la sustancia que has tomado. Entonces, ¿qué ha ocurrido?

Lo que acabas de ver es un ejemplo bastante común, pero también muy simple de lo que conocemos como efecto placebo. Es muy probable que hayas oído hablar de este fenómeno, pero ¿sabes en qué consiste realmente?

El sorprendente efecto placebo

Como podemos leer en Psicología y Mente, podríamos decir este proceso se apoya en dos pilares básicos, el condicionamiento clásico y nuestras propias espectativas. Veamos como funcionan estas dos variables.

Expectativas y condicionamiento, juntos para crear este fenómeno

Nuestras expectativas son lo primero que entra en juego. Cuando tomamos esa pastilla sabemos que nos hará sentir mejor, no esperamos otra cosa. Por su parte, el condicionamiento clásico actúa a un nivel más interior. Nuestro organismo también se ha acostumbrado a funcionar mejor tras la ingesta de un medicamento, y eso queda guardado en tu cuerpo.

De esta manera, juntando la influencia de expectativas y condicionamiento, se produce un proceso psicológico beneficioso. Este ha sido demostrado en muchas ocasiones, no sólo con pastillas que actúan antes de tiempo, sino incluso con medicamentos inocuos que curan todo tipo de dolencias estando únicamente compuestos por azúcar.

El efecto placebo es la base de muchos fenómenos psicológicos. Retiro Verde

Un nuevo y contrario efecto

A pesar de la importancia que tiene el efecto placebo, hoy no hablaremos de él. Sin embargo, si que trataremos un fenómeno muy parecido, y contrario. Hablamos del efecto nocebo, cuya investigación más relevante se remonta al año 2003, como apuntan desde El País.

Ya no tratamos beneficios, sino desventajas

En aquel estudio se demostró que aquellos que conocían los posibles efectos secundarios de un fármaco eran mucho más propensos a sufrirlos finalmente. Gracias a la participación de tres grupos de sujetos, divididos en quienes sabían las posibles desventajas, quienes sólo conocían el nombre del producto, y quienes no sabían absolutamente nada, pudo llegarse a esta conclusión.

Nos encontramos por tanto ante un fenómeno que actúa de forma contraria al más que estudiado placebo. Este efecto nocebo ha sido quizás menos tratado, por lo que es más complicado encontrar investigaciones sobre él. Sin embargo, a continuación podrás conocer una muy reciente y curiosa.

El precio y los efectos secundarios

El estudio del que hablamos ha sido realizado por científicos de la Clínica Universitaria de Hamburgo-Eppendorf, en Alemania. Como líder, la investigadora Alexandra Tinnermann. Junto a su equipo, han trabajado sobre el efecto nocebo, delimitando qué factores serían capaces de producirlo.

¿Qué variables podrían actuar sobre la percepción de eficacia de un fármaco? ¿Qué puntos podrían hacer que experimentáramos el efecto nocebo? Tinnermann y sus compañeros tenían uno en mente, el dinero. ¿Puede el precio de un medicamento cambiar nuestra percepción? Según su investigación, en la que participaron un total de 50 voluntarios, sí.

Mismo producto, distinta presentación

El experimento consistió en la formación de dos grupos distintos, de 25 personas cada uno. Cada grupo recibió un modelo distinto de la misma crema contra la dermatitis. Una se encontraba en un paquete azul, con un aspecto cuidado y de mayor precio que la otra, que se presentó en un cutre y dejado envoltorio naranja. Además, se les dijo que el paquete azul contenía una crema de alta gama, para reforzar sus expectativas.

La cosa no acaba aquí, y es que también se advirtió a ambos grupos de un posible efecto secundario. Este consistiría en irritación en la piel y sensación de quemazón. Lo importante está en que la crema era en realidad inocua, y la quemazón sería causada por el parche de aplicación usado por los investigadores. ¿Qué sentirían los voluntarios?

Unos curiosos resultados

Aquellos a los que se les había aplicado la crema azul, el supuestamente caro y prometedor fármaco, dijeron sentir bastante más molestia e irritación. Por lo tanto, el precio influyó en sus sensaciones.

Un contraste que va más allá de lo que creemos

En este caso, el efecto nocebo estuvo producido por lo que llamamos "expectativas negativas". Los sujetos que habían utilizado la crema aparentemente más barata, no tenían demasiadas expectativas acerca de su eficacia. Además, veían muy posibles unos efectos secundarios, ya que pensaban que estaban ante un producto peor.

Por otro lado, los que usaron la crema de "gama alta" vieron truncadas sus expectativas de satisfacción, por lo que sufrieron mucho más la quemazón. El contraste entre sus expectativas y la realidad fue el principal responsable de este fenómeno.