¿El dinero realmente da la felicidad? La ciencia responde, y el veredicto no sorprende a nadie
¿Se es más feliz con dinero o son 2 cosas completamente distintas? He aquí un nuevo estudio que aporta una nueva idea.
La eterna pregunta de siempre. ¿El dinero da la felicidad? Esta es una cuestión que nadie ha podido contestar con una argumentación probada. Al fin y al cabo, cada persona es un mundo, por lo que es muy difícil cuantificar hasta qué punto puede producirse una mejora del bienestar de la persona al incrementar el nivel de ingreso. Tal y como suele ocurrir en estos casos, lo más fiable es apoyarse en estudios que hayan realizado pruebas relacionadas con esta posible correlación.
En el día de hoy queremos traerte los resultados de 2 estudios que muestran posiciones completamente distintas. Curiosamente, ambas alternativas, una proveniente de la Universidad de Princeton y otra de la de Pensilvania, se han apoyado en el nivel de los 75.000 dólares. ¿Hasta qué punto superar este volumen de ingresos puede inducir en tasas de felicidad superiores para la población? El uso de este punto clave es fundamental, ya que permite comprobar cómo se han utilizado las variables para la medición de esta variable.
Veamos, por tanto, cuáles son las conclusiones más destacadas del estudio, por qué nos encontramos en el mismo punto de partida al echar un vistazo a dichos resultados y, por supuesto, hasta qué punto será posible en un futuro dar con una respuesta que pueda satisfacer a todas las posiciones. Y tú, ¿crees que el dinero da la felicidad? A continuación te mostramos puntos de apoyo en ambas alternativas.
El dinero da la felicidad, o no
Una investigación publicada en 2010 por Daniel Kahneman y Angus Deaton, de la Universidad de Princeton, pudo demostrar que la felicidad diaria aumenta con los ingresos anuales hasta 75.000 dólares. Curiosamente, todo lo que se gane adicionalmente no supone un grado superior de felicidad mayor. Las conclusiones del estudio llevado a cabo por esta organización determinó, por tanto, que superar esta barrera de ingresos ya no aporta un extra en términos de felicidad.
Por el contrario, la Universidad de Pensilvania sí pudo encontrar una correlación que se mantenía más allá de esta cifra. Durante un cierto tiempo hubo, por tanto, resultados contradictorios en este polémico tema. Con el objetivo de encontrar un posible consenso, la profesora de Penn Integrates Knowledge University, Barbara Mellers, ha llevado a cabo un nuevo estudio. Entre las conclusiones más destacadas de esta nueva propuesta, cabe destacar cómo se ha incrementado la estimación inicial de estancamiento.
Ahora, se ha fijado la barrera psicológica de los 100.000 dólares como punto de inflexión en la medición de la felicidad. La nueva estimación ha determinado que incrementos del volumen de ingresos en cuantía superior a los 100.000 dólares apenas provoca un mayor grado de felicidad en el individuo. Aun así, otra de las conclusiones en las que más hincapié se ha puesto es la presencia de una parte de la población que no se ve afectada por este tipo de incrementos. No obstante, en términos generales, se valorarían dicha cuantía como seña diferencial.
¿Habrá futuros cambios en la forma de medir el índice de felicidad? Habrá que esperar un tiempo para saberlo. Sea como fuere, parece que sigue sin desvelarse completamente este polémico debate. Dice el dicho que siempre será mejor llorar en un Ferrari, pero lo cierto es que hay cosas inmateriales como la amistad o la familia en estos casos. La medición del parámetro 'felicidad' seguirá siendo difícil de pronosticar en relación con el dinero.