El impacto de dos mundos helados: cómo un astrónomo aficionado detectó la colisión de dos exoplanetas
La labor de los amantes de la ciencia no profesionales también puede ser útil para abrir nuevos horizontes.
La tecnología no solo sirve para mejorar nuestra vida e impulsar el desarrollo de la civilización, sino también está ideada para entrar en contacto con otras personas. Y el descubrimiento cósmico del que te hablaremos a continuación tiene mucho que ver con el avance de la ciencia y de la comunicación, ya que ha sido gracias a un entusiasta de la ciencia que un grupo de científicos ha podido investigar la colisión de un par de exoplanetas, situados muy lejos de nuestro Sistema Solar, a unos 1.800 años luz de la Tierra.
El inusual evento señalado por un aficionado a la astronomía
Un estudio publicado en la revista Nature expone el hallazgo de un aficionado a la astronomía, mostrando como dos planetas gigantes de hielo habrían colisionado entre sí y como habrían formado un espectáculo de polvo y luz tras el accidente cósmico.
Matthew Kenworthy es uno de los autores del estudio y cuenta, en la página web de la Universidad de Bristol, cómo surgió el descubrimiento:
Para ser honestos, esta observación fue una completa sorpresa para mí. Cuando originalmente compartimos la curva de luz visible de esta estrella con otros astrónomos, comenzamos a observarla con una red de otros telescopios. Un astrónomo en una red social nos apuntó que la estrella se iluminó en el espectro infrarrojo casi 1.000 días antes del desvanecimiento óptico. Entonces supe que este era un evento inusual.
Researchers capture the afterglow of a huge planetary collision in outer space for the first time 🌌
— University of Bristol (@BristolUni) October 11, 2023
This 3D simulation created by Bristol PhD student Jingyao shows the cataclismic collision between two giant planets in a space system 1800 light years away from planet Earth 🌎 pic.twitter.com/WplKUx8mgy
A partir de aquí, el grupo de astrónomos realizó un seguimiento al brillo de la estrella, denominada ASASSN-21qj, durante dos años, encontrando como explicación más probable que se hubiese producido una colisión entre dos gigantes de hielo.
A través de la misión NEOWISE, que utiliza el telescopio espacial WISE para observar cometas y asteroides, se pudo detectar el destello infrarrojo que se produjo a partir de dicha colisión entre los dos exoplanetas.
This amazing research was a collaborative project with academics from across the world, linking @uobearthscience with @UniLeidenNews, @uniofwarwick, @NASAJPL, @Caltech, @oeaw and others.
— University of Bristol (@BristolUni) October 11, 2023
Learn more: https://t.co/h1L73vkroW@S_J_Lock @JingyaoDOU_ac
Tres años después se empezaron a observar disminuciones en el brillo de la estrella, que el grupo de astrónomos asegura que son producidas por los restos de la colisión que fueron liberados al espacio. Y las observaciones continuarán durante años, tal y como asegura la doctora Zoe Leinhardt:
Será fascinante observar futuros acontecimientos. En último lugar, la masa de material alrededor del remanente podría condensarse para formar un séquito de lunas que después orbitarán alrededor del nuevo planeta.