El "lado oscuro" de la Luna no es su parte más interesante, los misterios se encuentran en los polos
¿Por qué las áreas sombreadas de la Luna son las que más secretos podrían guardar? He aquí las claves de una serie cráteres.
Desde la Tierra, hay una parte de la Luna que nunca podemos verla. Esta superficie siempre nos ha generado muchas dudas, pero lo cierto es que varias exploraciones con satélites y misiones espaciales ha permitido determinar que no hay mucho más allá de lo que podemos ver a simple vista. Esto ha hecho que no haya muchos espacios específicos que llamen la atención por sus potenciales posibilidades de vida extraterrestre. Antiguamente, se decía que había una especie de "lado oscuro" debido a que no podíamos tener acceso al mismo.
Desde hace unas décadas, todo ha quedado atrás. Ahora bien, ¿quiere decir esto que ya no haya que mostrar interés sobre nuestro satélite natural? Por supuesto que no. Organismos como la NASA pretenden volver a pisar su superficie a lo largo de los próximos años. De hecho, este mismo organismo pretende llevar una nueva tripulación para finales de esta misma década. Para entonces, habrá transcurrido más de medio siglo desde que se consiguiese una de las hazañas más importantes del siglo XX. Y bien, ¿cuáles podrían ser las áreas de mayor interés para la comunidad científica?
Sin duda alguna, los polos pueden tener la clave para el desarrollo de futuros proyectos de investigación. Esto podría ser así debido, principalmente, a la nula recepción de rayos solares debido a su inclinación y la disposición de una serie de cráteres con un gran potencial para ser estudiados. ¿Qué ocurriría si en estas áreas pudiese encontrarse, por ejemplo, agua en estado líquido? Es difícil que es esto ocurra, pero seguro que se llevarán a cabo proyectos para estudiar el caso.
La Luna y su particular "lado oscuro" no está donde todos estábamos pensando
En la jerga de investigación espacial, la situación en la que se encuentra una serie de cráteres situados en los polos norte y sur, se denomina área sombreada, es decir, aquella que no se ve afectada directamente por los rayos solares. El objetivo de potenciales misiones espaciales será la comprobación, con el máximo detalle posible, de la existencia de agua en lo más profundo de dichos restos del impacto de meteoritos. Esto ha sido analizado a grandes rasgos en el pasado, pero no ha podido ser estudiado con la disposición de tecnología aplicada.
Independientemente del debate sobre si la la Luna tiene dueño o no, el satélite natural de la Tierra sigue siendo objeto de estudio para comprender cuáles son las características del mismo y, por supuesto, cuáles son las posibilidades reales de establecer una colonia de seres humanos. Cabe precisar, de hecho, que ya hay programas para la introducción de tuberías bajo la superficie lunar, lo cual viene a representar lo avanzados que están algunos de los proyectos implicados.
Las etapas II y III de Artemis pueden contribuir gratamente a descubrir este lado secreto de la Luna. Se cree que, pese a no recibir luz solar, esta área podría contar con una temperatura adecuada para encontrar agua en en el interior de un cráter. Lo más seguro es que sobre la superficie no hubiese rastro de ella debido a las temperaturas presentes en la atmósfera, pero esto podría ser diferente en el interior. La exploración del subsuelo será una realidad pronto y, buena prueba de ello, son los futuros rovers que ya están diseñándose.
Todo parece indicar que los planes de desarrollo relacionados con la Luna no paran de acelerarse al ver que en menos de una década volveremos a pisar su superficie. ¿Será este el momento para establecer una base comparable a la de la Estación Espacial Internacional? Teniendo en cuenta lo rápido que avanza todo, no sería de extrañar que esto pudiese ocurrir.