El secreto de los perros más inteligentes: pueden aprender nombres de objetos escuchando a escondidas
Un estudio revela que un grupo muy reducido de perros es capaz de asociar nombres a objetos sin que nadie se dirija a ellos directamente
Si has tenido alguna vez un perro en casa, seguramente hayas experimentado la sensación de pronunciar ciertas palabras e, inmediatamente, provocar una reacción en la mascota. Parque, chuche o calle son algunas de las más conocidas y lo más seguro es que no te hayas pasado horas intentando realizar la asociación entre la palabra y tu mascota. Resulta que la ciencia parece confirmar que algunos perros no solo reconocen ciertas palabras, sino que pueden aprender nombres nuevos simplemente escuchando conversaciones.
Las extraordinarias habilidades de algunas mascotas
Un reciente estudio, publicado en la revista científica Science, ha demostrado que un pequeño grupo de perros, conocidos como Gifted Word Learners o Estudiantes de Palabras Dotados, es capaz de aprender vocabulario de manera pasiva, del mismo modo que lo hacen los niños pequeños a partir de los 18 meses. Es decir, lo que hacen es prestar atención a lo que decimos.
Los perros de este grupo ya eran conocidos por una habilidad poco común. Mientras la mayoría de mascotas aprende órdenes básicas, como sentarse o tumbarse, ellos pueden memorizar decenas de nombres de juguetes a través del juego diario. Sin embargo, lo que no se sabía hasta ahora es si también podían aprender cuando el juego no se centraba en ellos.
Para comprobarlo, los investigadores trabajaron con diez perros de este grupo. En una primera fase, se les presentaron dos juguetes nuevos en dos situaciones distintas. En una, los dueños hablaban directamente al perro mientras nombraban los objetos. En la otra, los propietarios comentaban los juguetes con otra persona, ignorando al animal. En total, los perros solo escucharon el nombre de cada objeto durante ocho minutos.
Después, los juguetes se colocaron en otra habitación y se pidió a los perros que trajeran uno. El resultado fue llamativo. Siete de los diez perros aprendieron correctamente los nombres tanto cuando se les habló directamente como cuando solo habían escuchado la conversación. Además, la precisión fue alta, incluso ligeramente mejor en la condición de escucha pasiva.
En una segunda prueba, los dueños enseñaban los juguetes a los perros, los ocultaban en un cubo y después pronunciaban su nombre. A pesar de no verlos, la mayoría volvió a aprender la palabra. Según los autores, estos resultados indican que algunos perros asocian palabras y objetos a través de mecanismos cognitivos.
Y lo más interesante es que los investigadores señalan que estos perros son extraordinariamente raros. Esta habilidad parece que depende tanto de una predisposición única, como de experiencias que ha ido viviendo. Es por eso que estos casos excepcionales nos dan una pista sobre ciertos procesos mentales que hicieron posible el lenguaje en nuestra especie. Ahora, si crees que tu perro duerme en el salón tranquilamente, cuidado porque podría estar tomando nota de todo lo que escucha. Es raro, pero no imposible.