El telescopio James Webb de la NASA muestra los secretos de la misteriosa 'telaraña cósmica'
Algunas galaxias están conectadas a través de una red que continúa siendo críptica para los astrónomos del mundo.
Vivimos tiempos extraordinarios en la exploración del espacio exterior y en la compresión del vasto universo. Nuestro Sistema Solar es una minúscula porción de un campo repleto de galaxias y gracias a instrumentos como el telescopio James Webb podemos continuar emprendiendo el viaje hacia el conocimiento cósmico. Ahora, parece que se ha desvelado frente a nosotros parte de esa red que une galaxias a lo largo del universo.
La red cósmica que conecta galaxias es una de las estructuras más alucinantes del universo
La fotografía que ilustra este artículo no muestra ninguna telaraña, tal y como puedes imaginar en tu mente con las creaciones de los pequeños insectos, sino que da pie a creer en la posibilidad de que algunas galaxias estén relacionadas entre sí. Según la información publicada en la página web de la NASA, ha sido gracias al telescopio espacial James Webb que un equipo de astrónomos ha descubierto una disposición de 10 galaxias que fueron creadas 830 millones de años después del Big Bang.
NASA's Webb identifies the earliest strands of the cosmic web #neuco https://t.co/qyv2mh3kvj pic.twitter.com/8nYIRecHQr
— Laurie Scott 🛰🚀🌍📡 (@Laurieneuco) July 1, 2023
Estamos hablando de una estructura cósmica que tiene 3 millones de años luz de longitud y que parece estar anclada a lo que se denomina como cuásar, que sería una galaxia con un agujero negro supermasivo en su núcleo.
Es de esperar, según los investigadores de la Universidad de Arizona, que este filamento acabe por desarrollarse y, finalmente, dé lugar a un cúmulo de galaxias. Xiaohui Fan, miembro del equipo de astrónomos que ha realizado el descubrimiento, asegura que:
Me sorprendió lo largo y estrecho que es el filamento. Esperaba encontrar algo, pero no esperaba encontrar una estructura tan larga y distintivamente fina.
El descubrimiento se enmarca dentro del Proyecto ASPIRE, que tiene como objetivo estudiar el ambiente en el que se encuentran los agujeros negros más primitivos. Durante la trayectoria del proyecto, éste investigará alrededor de 25 cuásares que han existido en los primeros 1.000 millones de años desde el Big Bang, una era que se denomina como 'Época de Reionización'.
Aún no conocemos todos los detalles acerca de la formación de planetas, galaxias o el propio universo, pero vamos dando pasos adelante para intentar encontrar nuestro lugar en el cosmos. Joseph Hennawi, perteneciente a la Universidad de California en Santa Bárbara, afirma que:
Las últimas dos décadas de investigación cosmológica nos han proporcionado un entendimiento robusto de cómo la red cósmica se forma y evoluciona. ASPIRE intenta averiguar cómo incorporar la aparición de los primeros agujeros negros masivos en nuestra historia actual de formación de estructura cósmica.