El alcohol es una de esas "drogas blandas" que se encuentran muy presentes en nuestra sociedad. Se toma en una gran variedad de ocasiones y existen un gran número de bebidas alcohólicas disponibles y al alcance de cualquiera que supere los 18 años de edad. Sabemos que hay quien empieza antes, y ese es otro problema del que podremos hablar en otra ocasión.

El alcohol es ante todo perjudicial, pero puede provocar fenómenos muy curiosos

Esas bebidas que contienen alcohol provocan unos cambios en el organismo humano, cambios que pueden llegar a resultar muy perjudiciales. Y es que el alcohol en grandes cantidades es prácticamente una sustancia venenosa para órganos tan importantes como el hígado o los riñones.

Sin embargo, no existen únicamente cambios fisiológicos, sino que, como podemos leer en Xombit, también se producen grandes cambios conductuales, que al fin y al cabo son los más observables. Un reciente y curioso estudio parece haber encontrado un nuevo cambio provocado por el alcohol. Este estaría relacionado nada más y nada menos que con tu capacidad para aprender idiomas.

El alcohol siempre debe tomarse con moderación. IGN

Aprender idiomas sería más sencillo con unas copas de más

El revelador trabajo ha sido realizado por científicos de la Universidad de Maastricht, en los Países Bajos. Puedes echarle un vistazo al estudio, que ha sido publicado en la revista Journal of Psychopharmacology.

¿Cómo afectarían sus hábitos nocturnos a su capacidad para aprender idiomas?

En la investigación participaron un total de 50 estudiantes que tenían al alemán como lengua nativa, pero que se encontraban estudiando holandés en ese mismo momento. ¿Cómo afectarían sus hábitos de vida a su capacidad para aprender ese nuevo idioma? Decidieron averiguarlo con un curioso experimento.

Como apuntan desde Mental Floss, dividieron a los voluntarios en dos grupos distintos. Uno de los grupos bebería agua, actuando como control, mientras que los restantes probarían una considerable cantidad de vodka Smirnoff. Estos últimos deberían medir sus niveles de alcohol en sangre, para poder constatar que llegaban a un valor mínimo. Vamos, lo que viene a ser un control de alcoholemia típico, pero a la inversa.

Tras comprobar que todo estaba correcto, los estudiantes de holandés fueron sometidos a una pequeña prueba. En ella debían mantener una conversación con un examinador nativo de los Países Bajos, en este caso sobre la experimentación con animales. Dos observadores prestarían atención a su desempeño y además, los propios estudiantes tendrían que puntuarse a sí mismos. ¿Variaría su uso del holandés?

Los resultados no daban lugar a dudas. Aquellos jóvenes que habían alcanzado un cierto nivel de embriaguez mostraron un desempeño significativamente mejor en el manejo del nuevo idioma. Los que habían bebido agua o simplemente no estaban borrachos no presentaron cambios notables.

¿Existían mejoras en otras habilidades?

Para comprobar si la mejora en el manejo del nuevo idioma iba acompañada del aumento de otras capacidades, los voluntarios realizaron unos ejercicios de aritmética antes y después del consumo de alcohol.

Unos problemas de aritmética servirían para llegar a la respuesta

Los responsables de la investigación no pudieron observar cambios significativos, por lo que llegaron a la conclusión de que el poder de influencia del alcohol sólo llegaba al terreno lingüístico de los participantes.

Desinhibición y ansiedad, los responsables

La desinhibición que nos provoca el alcohol como resultado de su influencia sobre el cerebro podría ser una de las principales responsables de este fenómeno. Esta pudo hacer que hablasen sin mostrar nervios, mejorando de esta forma su capacidad de habla e improvisación.

Por otro lado tenemos la ansiedad, que también suele verse reducida bajo los efectos del alcohol. Y es que al no poder pensar adecuadamente en las consecuencias de nuestros actos, no seremos capaces de sentir miedo ante lo que hagamos. Sin ansiedad y con desinhibición, las palabras volaban solas.