Empieza a tomar decisiones o acabarás cayéndole mal a todo el mundo, lo dice la ciencia
¿Eres de las personas a las que le parece cualquier elección bien? La sociedad quiere que tengas una mayor capacidad de decisión.
Sabemos que contestar a una pregunta puede tener consecuencias inmediatas, por lo que, en ocasiones, no terminamos por ofrecer una opinión determinada. No ser concisos o no mostrar a los demás nuestro punto de vista puede terminar, incluso, con una relación. Puede llegar a ser difícil manifestar en todo momento lo que se quiere, pero si no lo haces, terminarás cayéndole mal a tu alrededor. Esta es la drástica conclusión a la que ha llegado un estudio para entender cómo son los comportamientos sociales entre personas.
Esta nueva investigación ha tenido por objeto el análisis de las relaciones sociales tras la toma de decisiones. ¿Cómo afecta al grupo este tipo de carácter? El estudio ha sido desarrollado alrededor de las ciencias de la economía y el marketing. Se trata de una propuesta que podría tener importantes efectos en el ámbito de la comunicación a lo largo de los próximos años. Ahora bien, ¿por qué no manifestamos nuestra propia elección en determinadas situaciones?
Veamos cuáles son las claves a las que apunta este estudio psicológico, por qué se trata de una propuesta que puede permitir desarrollar una opinión en el futuro y, por supuesto, hasta qué punto nos encontramos ante un resultado que puede hacer cambiar, para siempre, nuestra forma de actuar en determinados momentos.
Toma decisiones y deja de contestar a preguntas con un “No sé” o un “Me da igual”
En ocasiones, sobre todo si no se tiene confianza con las demás personas presentes en la estancia, se suelen manifestar opiniones neutras para evitar conflictos. El miedo a producir rechazo o causar tirantez es lo que hace comportarse así a muchos de nosotros. ¿Sabías que esto puede generar, de hecho, el resultado contrario? A esta conclusión parece haber llegado el estudio realizado. Escoger no comunicar tu preferencia puede perjudicar una experiencia compartida, hasta, incluso, acabar con una relación.
Para poder entender a qué nos estamos refiriendo, en economía hay una especie de 'parábola' que nos permite comprender lo anterior. ¿Conoces el caso pragmático de los frutos secos? Si un equipo debe elegir y hay gustos complementarios, al expresar una elección se obtendrá un mayor beneficio grupal cuando cada participante se guía por sus propias preferencias. Si, por el contrario, renuncia a sus gustos en aras de la colectividad, la utilidad social caerá en picado si los demás contestan de igual modo.
La conclusión más evidente está directamente relacionada, por tanto, con la mejora del bienestar del grupo. Expresar nuestra opinión no tiene por qué ser negativo. Al fin y al cabo, estamos programados para tener matices, no somos una escala de colores en la que solo haya el blanco y el negro. Bajo este prisma, podemos constatar que es mejor realizar elecciones y, si hay disparidad de opiniones, ya habrá momento para negociar sobre una solución determinada.
Y tú, ¿también tienes ese miedo escénico que no te permite escoger una elección que, en otra situación, sí harías? En ocasiones es complicado optar por una alternativa, pero teniendo en cuenta las consecuencias del estudio, hay que esforzarse por superar estos miedos. Al fin y al cabo, es muy posible que termines cayendo mal por, precisamente, no manifestar nuestra opinión.