Soy bastante pesado con los artículos de ciencia que invocan al séptimo arte, pero al ser una de mis grandes pasiones, la mayoría de mis pensamientos e ideas van encaminadas al mundo cinematográfico. En esta ocasión, te quiero enseñar aquellas películas que más me han llamado la atención por abordar, entre otras cosas, asuntos relacionados con la piel. Así que si te apetece conocer extraños personajes y enfermedades de lo más singular, has llegado al lugar correcto.

La piel que habito

Hace unos cuantos años, Pedro Almodóvar nos regaló una de sus películas más especiales. Al menos para mi gusto, que no suele ir en consonancia con el cine del director manchego, estamos ante una de sus películas más interesantes desde un punto de vista científico, si es que ese punto de vista existe en el cine. ¿Quieres saber qué aspectos han llamado poderosamente mi atención?

Nuestro país lidera el sector de los transplantes a nivel mundial

A pesar de no querer destriparte el argumento, te diré que la cinta aborda los trasplantes de piel, además de alguna que otra sorpresa de la que no te hablaré en este artículo. En fechas recientes pudimos conocer, según la información obtenida del medio digital BBC, que ya se ha producido el primer transplante casi total de piel. ¿Te cuento cómo se desarrolló el caso?

El 95% del cuerpo de un trabajador de una planta química se encontraba quemado. Esto genera multitud de toxinas que, habitualmente, desembocan en la muerte del paciente. Sin embargo, y para suerte de Frank, que era su nombre, su hermano pudo donar parte de su piel. Y hablo de suerte porque al ser gemelos, su genética es idéntica, con lo que sería como volver a colocarle su propia piel. Milagros de la medicina, llevados al cine.

El hombre elefante

Uno de los grandes clásicos de la filmografía de David Linch es esta película que lleva por título uno de los peores males que le puede tocar vivir a un ser humano. La cinta retrata la vida de un pobre hombre que es presentado como un monstruo en un circo ambulante, dejando clara la humillación constante sufrida por quienes padecen enfermedades que afectan a su aspecto físico.

La dolencia provoca multitud de problemas personales

La enfermedad que genera las deformaciones se denomina Síndrome de Proteus y es una afección que, gracias a la información publicada en la página web Vix, desarrolla distintas partes del cuerpo de manera anormal, además de provocar tumores internos y externos. En ciertos casos, debido a irregularidades en los vasos sanguíneos, puede provocar la muerte de la persona. Los enfermos, además, deben soportar una carga psicológica fuera de lo normal, ya que estamos en una sociedad poco preparada para acogerlos con normalidad.

El curioso caso de Benjamin Button

En esta ocasión, la enfermedad no está bien retratada en la película, pero la razón radica en que la fantasía y la trama juegan con el envejecimiento, tanto de la manera natural en que lo conocemos, como en la mágica manera en que el protagonista Benjamin Button, interpretado fabulosamente por Brad Pitt, parece ser cada año que pasa más joven. Aunque la enfermedad no se retrate de manera ideal, merece la pena hablar de ella, aunque sea de manera breve. ¿Conoces qué dolencia se encuentra detrás de esta película ganadora de tres Oscars de la Academia?

Su nombre es progeria y afecta a los seres humanos, sobre todo, en sus primeros años de vida. Los niños y niñas nacidos bajo el yugo de esta enfermedad, según la información que hemos podido leer en el medio digital Psicología y Mente, padecen una vejez prematura. Algunos pacientes logran llegar a los 20 años de edad, aunque por lo general la muerte llega a estos pobres inocentes alrededor de los 15 años.

Quienes conviven con la enfermedad están sentenciados desde su nacimiento

De momento no existe ningún tratamiento efectivo, ya que estamos hablando de una enfermedad causada por una mutación aleatoria en el gen LMNA. Este gen, hablando en un idioma que todos podamos entender, se preocupa de dotar a las membranas celulares de cierta resistencia. Si este se ve alterado, las membranas se debilitan, con lo que el envejecimiento se ve acelerado. Una realidad que solamente ocurre en uno de cada cuatro millones de nacimientos, pero que condiciona la vida de manera definitiva.