Eran homínidos de hace 400.000 años, vivían en la India y despiezaban elefantes gigantes para comérselos
Restos hallados a inicios de siglo acaban de resurgir con nuevos datos acerca de su especie y cómo fueron cazados por humanos primitivos
Cerca de la ciudad india de Pampur, allá por el año 2000, los restos de tres elefantes gigantes fueron descubiertos junto con 87 herramientas de piedra creadas por homínidos de la época. Ahora, más de 20 años después de este hallazgo, comenzamos a entender cómo murieron estos paquidermos y qué papel jugaron aquellos humanos primitivos en sus días finales.
La carnicería india de hace 400.000 años
En esta ocasión, no ha sido solamente un estudio el que nos ha contado la fascinante historia de estos elefantes gigantes indios. Han sido necesarios dos los artículos, publicados en las revistas científicas Quaternary Science Reviews y Journal of Vertebrate Paleontology, para indagar en una crónica que nos lleva a viajar en el tiempo cientos de miles de años y que demuestra que no importa lo grande que fuese la presa, que el ser humano siempre ha tenido la caza como una actividad fundamental en su historia.
La primera de las investigaciones muestra el descubrimiento de astillas de hueso de elefante, que podría significar que los homínidos de aquella época utilizasen herramientas para perforarlos y así acceder a su interior, donde se encuentra el tuétano, uno de los tejidos grasos más importantes en la antigüedad por su utilización como fuente de energía.

Imagen de la caja de madera y cristal que contiene el cráneo de elefante gigante hallado en la India en el año 2000
En el segundo estudio, los investigadores liderados por Advait Jukar, conservador del Museo de Historia Natural de Florida, explican que los huesos hallados se corresponden con el género de elefantes conocido como Palaeoloxodon, que tenían el doble de tamaño que los actuales elefantes africanos. Sin embargo, estos hallazgos chocan con el único fósil de homínido descubierto en la zona, el extinto humano de Narmada, del que se tienen pocas referencias.
Es ahora cuando podemos empezar a conocer algunas de sus costumbres, como, por ejemplo, que utilizaban herramientas de piedra para despedazar a enormes animales como los elefantes hallados cerca de la ciudad india de Pampur. Las herramientas descubiertas parecen estar fabricadas en basalto, un material que no se encuentra en la zona, con lo que podría haber sido traído para ser modificado allí mismo, hace entre 300.000 y 400.000 años.

Advait Jukar posando junto con el cráneo de un ejemplar de Palaeoloxodon namadicus
Esta es una horquilla de fechas realmente sorprendente, dado que hasta este momento se tenía constancia de actividades de carnicería hace 10.000 años. Y hablando de los restos fósiles hallados en este yacimiento, parece que la mayoría se corresponden con el mismo ejemplar de Palaeoloxodon, del cual se han ido revelando algunas de sus características, como que su cráneo presentaba un crecimiento anormal óseo, lo que pudo originarle problemas de sinusitis.
No existen evidencias de la caza de estos animales por parte de los primitivos homínidos, con lo que se puede hipotetizar este punto o, simplemente, asumir que se aprovechaban de los restos de estos elefantes cuando morían, bien por enfermedades o quedarse atascados en zonas sedimentarias, para poder despiezarlos y consumirlos. Por cierto, el cráneo que has podido ver anteriormente corresponde a un ejemplar de Palaeoloxodon namadicus.
Según lo asegurado por Advait Jukar en el comunicado publicado en la página web del Museo de Historia Natural de Florida, el experto arqueólogo sospecha que aún podremos encontrar más evidencias de las carnicerías cometidas por antiguos homínidos en la región. Advait firma:
De lo que he dado cuenta después de muchos años es que solamente necesitas un poco más de esfuerzo para ir y encontrar yacimientos y que necesitas, esencialmente, explorar y recolectar todo. Antes, cuando la gente recogía fósiles, únicamente recogían los cráneos buenos o huesos de extremidades. No recogían todos los huesos destrozados, que podrían ser un mejor indicativo de astillas o roturas realizadas por personas.