Este experimento ha sido clave para entender los volcanes, y puedes probarlo la próxima vez que vayas de cañas
Podemos entender el funcionamiento de la erupción volcánica gracias al uso de la cerveza y unos cacahuetes. ¿No lo crees? He aquí un estudio.
¿Qué relación puede haber entre los volcanes y los cacahuetes? Durante cientos, o incluso, miles de años, se han estudiado los volcanes. Aún hay múltiples curiosidades que no tienen explicación para la comunidad científica, por lo que siguen desarrollándose estudios para entender el comportamiento de la naturaleza. ¿Por qué los volcanes, por ejemplo, pueden realizar erupciones de magma durante apenas unos días y, en otras ocasiones, se extiende a varios meses el fenómeno?
Un nuevo estudio pretende que obtengamos una mayor familiaridad con el funcionamiento de los volcanes a través de los cacahuetes y la cerveza. El vaso de cerveza posee gas y, si alguna vez lo has intentado, podrás haber comprobado cómo este provoca que el cacahuete esté siempre moviéndose hacia arriba y hacia abajo al son de las burbujas. Este mismo efecto es el que podría producirse en el interior de un volcán. ¿No lo crees? Un nuevo estudio científico así lo corrobora. Se trata, sin duda alguna, de un análisis pormenorizado.
Veamos, por tanto, por qué se puede hacer una comparativa, cuáles son las características comunes de lo que ocurre debido a la fuerza de la física y, por supuesto, hasta qué punto nos encontramos ante un análisis interesante para comprender cómo se desencadena el hecho natural. ¿Quién nos iba a decir que nos bastaría estar sentados en una terraza en un bar para saber cómo ocurre todo?
Por qué podemos fijarnos en cacahuetes y cerveza para entender cómo funciona un volcán
Si introducimos un cacahuete en una cerveza recién tirada, veremos cómo rápidamente se hunde hasta el fondo del vaso. Ahora bien, ¿qué ocurre poco después? Si aproximas la mirada, comprobarás cómo alrededor del mismo se forma una especie de película. Esto es el dióxido de carbono, el cual termina por impulsar el fruto seco a la superficie. Llegados a este punto, las burbujas explotan por el contacto con el aire y, por tanto, el cacahuete vuelve a hundirse como consecuencia de su peso.
Esto, de forma continuada, provoca que el cacahuete se encuentre subiendo y bajando dentro del líquido formado a partir de cebada. Aunque parezca mentira, este mismo efecto es el que se produce en el interior de un volcán. El cacahuete, en este caso, es el mineral magnetita. Al ser más denso que el magma, tiende a caer por la propia gravedad. Pasado un tiempo en las profundidades, las partículas de dióxido de carbono actúan como boyas, haciendo ascender el material volcánico a la superficie. Se trata de un proceso que, repetido muchas veces, puede dar lugar a erupciones.
Se trata de una comparativa que sirve para explicar, a grandes rasgos, cómo es el funcionamiento de la actividad volcánica. ¿Quién nos iba a decir que una bebida y unos cacahuetes servirían para explicar el proceso? Se trata de un procedimiento físico muy interesante que nos ayuda, sin duda alguna, a comprender uno de los fenómenos más increíbles que nos regala la naturaleza. Aun así, ¿qué otro aspecto se ha podido determinar gracias al empleo de este aperitivo?
Entre las conclusiones del estudio, se ha podido descubrir que hay una gran importancia en el ángulo en el que se encuentra el cacahuete a la hora de crear una gran formación de dióxido de carbono a su alrededor. Esto permite comprender hasta qué punto es importante la posición de la magnetita sobre el fondo a la hora de valorar una potencial erupción volcánica.