Este modelo 3D de una mosca está vivo: usa la biomecánica para romper la barrera de lo artificial y lo real
Crean la representación casi perfecta del movimiento de una mosca a nivel digital. ¿Qué implicaciones puede tener esta solución en el futuro?
La biomecánica se ha convertido en una de las áreas de la tecnología que tiene un mayor futuro en la industria. Sus múltiples aplicaciones potenciales se han convertido en una alternativa diferencial para entender la inversión masiva en este tipo de soluciones. Al fin y al cabo, a lo largo de los próximos años se espera que se pueda conocer, mediante este tipo de apuesta, cómo funciona el reino animal para obtener posibles mejoras a aplicar en la robótica.
Para ello, es importante conseguir ver cómo funcionan los movimientos de muchas especies de animales. Aquellos seres vivos que cuentan con un tamaño considerable pueden ser analizados de forma sencilla. Bastará un escáner corriente para analizar los pasos de los huesos, articulaciones y músculos. Ahora bien, ¿cómo conseguir ver, con detalle extremo, cómo funciona el sistema motor de una mosca? Un equipo de investigadores ha conseguido copiar a la perfección todo lo relacionado con ello.
Se trata de una propuesta que permitiría obtener muestras sobre la fuerza realizada en cada movimiento, la energía consumida y, además, la forma de integración de estos avances en la robótica. Este tipo de análisis podrían ser utilizados para crear, en un futuro, productos robóticos capaces de copiar los movimientos de estos animales. Sí, en un futuro habrá productos tecnológicos que te harán imposible detectar si se trata de un insecto real o una especie de dron.
Veamos, por tanto, cuáles son las claves más destacadas de la investigación llevada a cabo, por qué se trata de una novedosa apuesta en el mercado de la tecnología y, por supuesto, hasta qué punto nos encontramos ante una innovación con aplicaciones futuras.
NeuroMechFly, el proyecto para crear una mosca artificial en el futuro
NeuroMechFly, así se llama el proyecto que ha sido llevado a cabo por un equipo de investigadores de la Escuela de Ciencias de la Vida de la EPFL. De acuerdo con este órgano especializado, en primer lugar se obtuvo una mosca real y se realizó una tomografía computarizada para construir un modelo biomecánico morfológicamente realista. De esta manera, podría contar con una estructura completamente digitalizada del cuerpo de la mosca Drosophila. Posteriormente, se llevó a cabo el análisis de los movimientos de las patas de esta especie en particular.
De acuerdo con la información publicada por el portal especializado Nature, para llevar a cabo un estudio más sintetizado se hizo uso un software de captura de movimiento basado en aprendizaje profundo. Esta especie de sistema de inteligencia artificial basa su diferenciación en la inclusión de múltiples vistas de cámara para cuantificar los movimientos de Drosophila en un espacio tridimensional. De este modo, es posible capturar los movimientos de la mosca a nivel digital y con gran detalle, lo cual permite establecer, en 3D, una representación prácticamente perfecta para entender cómo se producen los desplazamientos de este insecto.
Además, gracias a este tipo de tecnología, se ha permitido diseccionar digitalmente la mosca, pudiendo conocer cómo está compuesto el interior de esta especie de mosca. Se ha podido comprobar cómo además de unos ojos, antenas o alas, cuenta con otras herramientas para moverse por el aire. Entre las diferentes soluciones que posee, cabe destacar la presencia de halterios, los cuales les ayudan a orientarse en cada uno de los desplazamientos en las alturas.
Una investigación para lograr, en el futuro, drones especializados en espionaje
Este tipo de innovaciones tiene un camino con un fin determinado: la creación de drones con múltiples aplicaciones. Entre ellas, cabe destacar la posibilidad de camuflarse como un aparente insecto con el objetivo de tomar imágenes o, simplemente, para servir como técnica de micrófono. Se trataría de una apuesta diferencial que destacaría, sobre todo, por contar con herramientas capaces de ofrecer información a la persona o entidad emisora de este intruso.
El gemelo digital de Drosophila, aun así, requiere todavía una serie de grandes avances para lograr ser un producto comercialmente disponible. De hecho, su tecnología aún no existe, ya que las mejoras se han conseguido únicamente a nivel digital. Cabe destacar, no obstante, que este no es el único proyecto de esta clase que existe con el objetivo de espiar. Al fin y al cabo, los drones se han convertido en una de las principales ramas de la tecnología en materia de robótica.
Habrá que esperar un tiempo para ver si los resultados digitales obtenidos son suficientes para poderlos plasmarlos a escala exacta de una mosca. Además, habrá más problemas, ya que el sistema de control remoto o, simplemente, la autonomía de la batería, podrían dificultar la existencia de drones de esta clase en el corto plazo. Esto hace pensar que el sector de las baterías de larga duración puedan llegar a tener un papel esencial en este tipo de propuestas.