Se teorizó en el año 1940 y para 1980 se estaba seguro que existían; pero hasta ahora, cuarenta más tarde, no se había descubierto ninguna: gracias a los datos del telescopio TESS de la NASA (un satelite destinado a buscar exoplanetas) ha hallado finalmente una estrella con forma ovoide. Te contamos lo que esto conlleva.

Esta estrella, cuya masa equivale a 1,7 soles, y que recibe el nombre de HD 74423, forma parte de un sistema solar binario (es decir, que está compuesto por dos estrellas). Lo más curioso no es eso, pues sistemas estelares binarios de estrellas hay muchísimos (de hecho, un sistema estelar puede estar compuesto incluso de cinco soles), sino que es que una de esas estrellas (la más pequeña) está arrastrando las pulsaciones de la estrella más grande hacia un lado, resultando una escena muy curiosa: la estrella más grande tiene forma de lágrima, como resultado de este fenómeno.

Un sistema de estrellas binario "único": una de las estrellas atrae pulsaciones de la otra, formando una lágrima

Estrella con forma de lágrima | Gabriel Pérez Díaz del Instituto de Astrofísica de Canarias

Aunque la foto que adjunta la nota no es real (es una simulación de como aparentaría el sistema binario), el resultado visual es muy aproximado. El estudio completo ha sido publicado en la revista científica Nature. «He estado buscando una estrella como esta durante casi 40 años y ahora finalmente hemos encontrado una», afirma el astrofísico Donald Kurtz de la Universidad de Central Lancashire (Reino Unido).

Los excelentes datos del satélite TESS de la NASA nos permitieron observar variaciones en el brillo debido tanto a la distorsión gravitatoria de la estrella como a las pulsaciones

Este sistema estelar binario, cuya estrella gira en un solo hemisferio, tiene un periodo de menos dos días (más concretamente de unas 38 horas) y está localizado a aproximadamente 1600 años luz de la Tierra. Y es precisamente por eso por lo que una estrella es capaz de atraer las pulsaciones de la otra: porque están muy cercas una de la otra y por su giro en un solo hemisferio, estirando la estrella en forma de lágrima hacia dentro, como indican en Popular Science.

No obstante, aún no está completamente claro por qué unas estrellas se quedan quietas, mientras que otras tiemblan formando este tipo de fenómenos; o cuánto empuje sería necesario para que esto suceda. El futuro descubrimiento de este tipo de estrellas será clave para responder este tipo de preguntas, sin duda. La misma pregunta se hace aún más complicada si la realizamos a la estrella más pequeña de este sistema: ¿por qué la más grande tiempo, mientras que no lo hace la más pequeña?

Una de las cosas probablemente más curiosas de este nuevo descubrimiento es que los astrónomos amateurs han tenido mucha importancia en él. Estos regularmente inspeccionan los datos del telescopio espacial TESS de la NASA; en este caso descubrieron unos datos inusuales y alertaron a Saul Rappaport, investigador del Instituto Tecnológico de Massachusetts, quien es co-autor del estudio.

Un descubrimiento inusual a la vez que no profesional

Este descubrimiento se llevó a cabo gracias al parpadeo anómalo de una estrella que no fue descubierto por los sistemas de búsquedas de exoplanetas, sino por astrónomos amateurs

Este inusual sistema no fue detectado automáticamente porque el bloqueo de la luz producido por la menor estrella era tan pequeño que no saltaron las alarmas automáticas. Es por ello que tuvo que ser detectado por astrónomos no profesionales que analizan regularmente estos datos. Estos astrónomos amateurs fueron, en concreto, Robert Gagliano y Tom Jacobs.

Este satélite espacial está diseñado para buscar exoplanetas, en cambio; no obstante, si la forma en la que la segunda estrella bloquea la luz de la primera lo hiciese de forma más similar a la de un planeta, el fenómeno hubiera sido igualmente estudiado pues se habría confundido con uno de esos exoplanetas.

Otro de los aspectos inusuales de esta estrella es que, si bien este tipo de cuerpos suele tener una composición metálica más importante, HD 74423 parece no tener una presencia de metales tan fuerte. «Las estrellas como esta suelen ser bastante ricas en metales, pero esto es pobre en metales, por lo que es un tipo raro de estrella caliente», determina el Dr. Simon Murphy, astrónomo del Instituto de Astronomía de Sydney en la Universidad de Sydney (Australia).

En el anterior vídeo, publicado por el Instituto de Astrofísica de Canarias (que también es co-autor de este importante estudio), podemos ver una simulación en vídeo de cómo funcionaría el sistema binario del que hablamos. «A medida que las estrellas binarias orbitan entre sí vemos diferentes partes de la estrella pulsante; a veces, vemos el lado que apunta hacia la estrella compañera y, otras veces, vemos la cara externa», explica David Jones, investigador del IAC.