Todos tenemos multitud de productos en casa. La cocina está plagada de ellos y sus envases nos proporcionan todo tipo de información. Podemos saber cuándo caducan, qué elementos los componen, el detalle nutricional, quién lo ha fabricado o, por ejemplo, consejos para un uso correcto.

En las próximas líneas os voy a intentar llevar de la mano en un recorrido por los elementos principales de una etiqueta convencional. Veremos qué curiosidades podéis descubrir simplemente prestando atención a esas pequeñas letras que muy poca gente lee y espero aclarar las principales dudas que os puedan surgir.

Aprende lo básico

Si eres del grupo de personas que elige siempre la misma marca, del mismo artículo y en el mismo supermercado, posiblemente no necesites conocer composiciones, ingredientes o la información nutricional de los productos. Sin embargo, deberías saber la diferencia entre la fecha de consumo preferente, que es a partir de la cual la mercancía empieza a perder propiedades pero no tiene efecto sobre nuestra salud, y la fecha de caducidad, que sí puede repercutir en nuestro organismo.

Resulta fundamental identificar los ingredientes de un producto debido a posibles intolerancias

Hablando de salud, hoy en día, cada vez más personas tienen intolerancias a ciertos ingredientes, como puede ser el caso de aquellos afectados por la enfermedad celíaca, que provoca una alteración en su cuerpo, sobre todo en la zona intestinal. Es por ello que, para quienes sufren algún problema de este tipo, identificar si el producto que están a punto de comprar no representa riesgos para su salud se antoja fundamental.

La información adicional

Demasiadas veces abusamos de nuestros dispositivos móviles para buscar información que, habitualmente, tenemos al alcance de nuestra mano. Y nunca mejor dicho. Si queréis saber cuánto tiempo debéis dejar la pasta cociendo o de qué manera preparar una sopa instantánea, mirad en los envases. La información facilitada por el fabricante suele ser la más indicada en estos casos.

Observa cómo el fabricante nos indica el método de preparación.

Y ya que os menciono a las empresas responsables de los productos, resulta interesante saber quién está detrás de su fabricación, ya que habitualmente podemos encontrar una manera directa de establecer contacto con ellos, ya sea por teléfono o correo electrónico, y resolver dudas de una manera mucho más eficaz.

Mucho cuidado con las grasas saturadas, prestad atención a su consumo

¿Y qué me decís de esos numeritos seguidos de gramos o kilocalorías que nadie hace caso? Ya sea por cuestión de estética o por cuidado de vuestra salud, deberíais empezar a prestarle más atención. Por ejemplo, las grasas saturadas, aquellas malignas y que provocan la alteración del denominado colesterol malo, deberían desaparecer de vuestras estanterías. Su consumo es una de las causas fundamentales de tanto anuncio de productos para reducir el colesterol y, además, acortan años de vida.

Curiosidades y pequeños trucos

Si antes os hablaba de conocer la empresa que se encuentra detrás de cada producto para resolver posibles dudas, ahora os hablo del caso de las marcas blancas. Os hablo de aquellos productos que, bajo el paragüas de una gran cadena de distribución, ofrecen precios muy competitivos como método de atracción de clientes.

En estos casos, puede que no sepas que esa leche que tanto te gusta de marca Carrefour es, en realidad, la misma leche que produce, envasa y distribuye Leche Celta. ¿Cómo puedes saberlo? ¡Efectivamente! Fijándote en el envase y buscando quién es la compañía fabricante. Sencillo, ¿verdad?

Haz caso a la manera de conservación de los productos que indica el productor. Antojo en tu cocina
Aprende a conservar tus alimentos gracias a los consejos del fabricante

Otro de esos aspectos a los que nunca solemos prestar atención es la conservación de los productos, sobre todo si hablamos de alimentación o mercancía perecedera. Ante la duda de saber si tu querida Nocilla se guarda mejor en la nevera o en un armario, consulta con tu frasco. Sí, ese al que acabas de amenazar con el cuchillo y una rebanada de pan de molde. ¿Cuál creéis que es la forma correcta de conservar ese manjar? Al final del artículo os dejo la respuesta.

Mucha información, poca atención

Resulta curioso cómo elementos que vemos a diario, como es el caso de los envases de los productos, pasan tan desapercibidos durante la mayor parte de nuestro tiempo. Quizás la mezcla entre rutina, creer que lo sabemos todo y cierta pizca de vagancia nos lleva a dejar de lado una fuente de información muy útil para nosotros en el papel de consumidores.

¿Te fijas en las instrucciones, datos e información que aportan las cajas de aquello que compras o simplemente dejas que el azar dictamine qué sorpresas te encontrarás al abrir y consumir el producto en casa?

¡Ojo! La Nocilla siempre fuera de la nevera, en lugar fresco y seco.

Quizás no conviene estar en ninguno de los dos extremos. Utilizar artículos a ciegas es tan poco recomendable como preocuparse en exceso de cada una de las informaciones qué nos aparece en las decenas de cajas, envases, latas y botes que inundan nuestros hogares.