Suele decirse que nuestra raza está condenada desde el mismo momento en que pisó este planeta. Imagino que en otros lugares del universo sucederá algo similar, pero es en la Tierra donde las amenazas llevan presentes milenios entre nosotros.

El fin de la humanidad podría deberse a multitud de causas

La posibilidad de que, debido a un evento futuro, la humanidad pase al olvido es muy alta. No conocemos la fecha exacta, pero créeme cuando te digo que no viviremos por siempre en estas tierras. El sol, los meteoritos, las guerras nucleares u otro tipo de acontecimiento ya se preparan para borrar la presencia humana de la faz de la Tierra. Y no quiero ser agorero, pero nuestros días están contados.

El Evento Carrington

Yo, que soy muy fanático de cualquier asunto científico de índole un tanto inverosímil, pude leer recientemente que una de las mayores amenazas que tenemos en la actualidad es la llegada de una gran tormenta solar. Este dato no es fruto del delirio de unos cuantos locos conspiranoicos, sino que está basado en experiencias previas. ¿Quieres conocer qué tiene esto que ver con el titular del párrafo?

La tormenta solar de 1859 fue de una intensidad pocas veces vista

Corría el año 1859, en concreto el día 1 de septiembre, cuando extraños fenómenos comenzaron a sucederse a lo largo y ancho del planeta. Como podemos leer en la información publicada en el diario digital ABC, los primeros síntomas de la tormenta comenzaron al día siguiente, cuando unos marineros, cerca de la costa de Chile, observaron un mar y un cielo completamente teñido de rojo.

La tormenta solar había llegado para quedarse. En aquel entonces, una época donde los aparatos eléctricos no abundaban demasiado, hubo un sistema que sí se vio afectado. Te hablo del mismísimo telégrafo, que fue testigo de fallos y cortocircuitos en multitud de países de América y Europa. Una de las razones más poderosas para dicho fallo fue la aparición de una aurora austral en distintos lugares de la Tierra. Este fenómeno, que suele estar concentrado en las regiones polares, ahora se extendía al resto del mundo. De hecho, ciudadanos de Roma o Madrid pudieron ver este fenómeno tan curioso.

Espectacular imagen de una aurora boreal. Unsplash

Este comportamiento del astro rey, como podemos leer en la información que nos ofrecen desde National Geographic, es cíclico. En palabras del director del Centro de Predicción de Tiempo Espacial, Tom Bogdan:

El sol tiene un ciclo de actividad, parecido a la temporada de huracanes. Suele hibernar durante cuatro o cinco años, sin hacer prácticamente nada. Cuando el sol se despierta, a pesar de que la actividad máxima puede establecer un récord a la baja, los eventos individuales podrían ser muy poderosos.

Richard Carrington fue quien descubrió la llamarada solar

Por último, te contaré que esta tormenta solar fue denominada Evento Carrington debido a que el astrónomo Richard Carrington fue testigo de la llamarada y, además, fue la primera persona en establecer una relación entre este hecho provocado por el sol y las perturbaciones físicas que ocurrieron los días posteriores en el planeta.

Efectos de una futura tormenta solar

Nadie puede predecir con exactitud cuando y con qué intensidad ocurrirá la siguiente tormenta solar. Lo que sí sabemos con certeza es la magnitud apocalíptica que un evento poderoso tendría sobre nuestras vidas. En el año 1854, como te comentaba anteriormente, apenas existía aparatos y tecnologías que necesitasen de la energía eléctrica para funcionar, con lo que el evento fue algo casi anecdótico.

El sol podría ser nuestro enemigo. Unsplash

La realidad futura, donde encontramos tecnología incluso en nuestro propio organismo, sería muy preocupante. Aunque primero habría que conocer qué fases son presenciadas en una tormenta solar. Después de que el sol lance su calor y energía hacia nosotros, rayos-x y luz ultravioleta impactarían contra nuestra atmósfera, limitando el uso de las comunicaciones. Más tarde, se produciría una tormenta de radiación, que seguramente no tendría un gran efecto en nuestra salud.

Nuestra civilización perdería siglos de avances

El tercer punto es el más inquietante. Éste es denominado como Eyección de Masa Coronal y consistiría en una onda de radiación y viento solar que podría inutilizar nuestros satélites, debido a que el campo magnético de la Tierra se vería alterado. Además, la mayoría de transformadores se verían afectados por las partículas solares, con lo que el hombre, y con esto acabo mi artículo apocalíptico, se verían transportado a la Edad de Piedra de manera instantánea.