Desde el comienzo de la vida en nuestro planeta, hace ya más de 4.000 millones de años, numerosos y distintos pobladores han habitado la Tierra. Muchos de ellos han desaparecido, pero existen especies que han evolucionado con el paso de los años, perfeccionándose y volviéndose cada vez más aptas para la supervivencia.

Permite a las especies adaptarse con el paso de los años

La evolución biológica consiste en un lento proceso de cambios genéticos que se producen en una especie a través de las distintas generaciones. Estos permiten a la especie cambiar y adaptarse al medio, que también sufre modificaciones con el paso de los años. Pero, ¿por qué se produce la evolución? ¿En qué consisten esos cambios genéticos?

Todo es debido al azar. La evolución se basa en una serie de mutaciones aleatorias, que se producen durante la formación de un nuevo ser vivo. Gracias a los cambios en el código genético que estas mutaciones generan, los seres vivos pueden ver modificadas algunas de sus funciones internas, o incluso su fisionomía. Veamos algunos curiosos ejemplos.

El ADN contiene toda la información genética de una célula. Pinterest

La larga historia del oso polar

Nos encontramos ante un claro ejemplo de en qué consiste esto de la evolución. Una muestra de lo grande que puede llegar a ser la influencia de una pequeña alteración de un gen. En este caso, la que afectó a un grupo de osos.

El oso polar es un claro ejemplo de la evolución biológica

Como podemos leer en Vix, la especie denominada Ursus maritimus, más conocida como oso polar, evolucionó a partir de otras especies de osos, como los osos pardos. En cualquier caso, partió de seres que no poseían ese característico color blanco. Entonces, ¿que causó ese cambio de tonalidad? La respuesta está en las anteriormente mencionadas mutaciones.

Cuando los grandes osos de colores oscuros, acostumbrados a vivir en frondosos bosques, se adentraron en regiones polares, toparon con un problema: Su pelaje, que tiempo atrás les había ayudado a camuflarse y cazar, era ahora una total desventaja.

Muchos de los especímenes que permanecieron allí murieron, pero en algún momento de su estancia, durante la formación de una nueva cría, se produjo una mutación. Ese pequeño animal nacería con el pelaje mucho más claro, lo que supuso una gran ventaja para su desarrollo.

Sólo los más aptos sobrevivieron

Gracias a su peculiar color, podía camuflarse entre las nieves, lo que se traducía en un mayor número de presas, en supervivencia. Este pudo pasar su información genética a sus descendientes, y estos a su vez a sus hijos. Mientras los ejemplares de pelo oscuro morían, la familia de osos blancos seguía creciendo, hasta hoy.

Su característico pelaje les ayuda a pasar desapercibidos en el entorno. Applelianos

Los pingüinos volaban, pero la evolución les cortó las alas

Este es un caso verdaderamente curioso, ya que la evolución actuó aquí de una forma totalmente distinta. Estamos ante lo que se conoce como evolución inversa, en la que el paso del tiempo priva a las especies de algunas de sus capacidades, en este caso la de volar.

Cambiaron el aire por el agua

Como podemos leer en National Geographic, los antecesores de los pingüinos que conocemos hoy día eran capaces de volar. De hecho, estas pequeñas aves aún conservan vestigios de aquella época. Las plumas o los huesos de sus alas son algunos ejemplos. Pero, ¿qué les ocurrió?

Tras la desaparición de los dinosaurios, las aves de todo el planeta experimentaron un gran desarrollo. La pérdida del vuelo ayudó a los pingüinos a adaptarse al medio. Se convirtieron en grandes nadadores y sus alas pequeñas y fuertes les permitían desplazarse a gran velocidad. Además, sus huesos se volvieron más densos, lo que favoreció su capacidad para sumergirse.

Saber pescar salía más rentable que poder volar, por lo que la evolución hizo su trabajo. Al final todo se resume a aumentar las probabilidades de supervivencia, posibilitando la permanencia de la especie.

Aunque no lo parezca, hubo un día en el que pudieron volar. Anipedia

¿Por qué tienen espinas los cactus?

Una planta que tiene que sobrevivir a extremas temperaturas, tanto calurosas como frías, y a la falta de agua, ha debido de evolucionar eficientemente. Los cactus son un gran ejemplo de supervivencia y adaptación a un entorno hostil.

Una especie vegetal prácticamente inmortal

Como siempre, una serie de mutaciones aleatorias fueron el comienzo de todo. El oso polar ganó un bonito pelaje, los pingüinos perdieron sus alas, pero, ¿y los cactus? La clave está en sus espinas.

¿Para qué sirven? Como apuntan desde RTVE, además de la función de espantar a todo tipo de aves y depredadores, que podría parecer más obvio, existen otros cometidos para las espinas de un cactus.

Gracias a ellas, que algún día fueron hojas, el agua del rocío puede ser aprovechada más eficientemente, y conducida a través de su superficie hasta el interior de la planta. Además, junto a la forma redondeada del propio cactus, permiten que se pueda almacenar más cantidad de agua y que el calor sea bien distribuido.

Su forma redondeada también les ayuda a retener el agua. Vix

Como has podido comprobar, una pequeña mutación a nivel genético es capaz de realizar grandes cambios. Algunos de ellos ayudan a las distintas especies animales y vegetales a sobrevivir, por lo que bienvenidas sean. Y recuerda, la evolución nunca se detiene.